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Ni siquiera 'Mou' vale 60 millones

David Jorquera David Jorquera

El Real Madrid se ha convertido en una especie de versión moderna de la casa de los líos. Muchos entran, otros tantos salen. Uno que filtra lo que le interesa, otro que hace público lo que le contó el amigo del vecino del jugador de turno. Y así nos vamos a tirar durante tres meses. Tiempos de cambio y tiempos de noticias se avecinan en el club blanco. Sin embargo, la primera noticia que debe cerrarse, la que todos dan por materializada, el adiós de Pellegrini, es la que debe desencadenar la caída del castillo de naipes. Y a partir de ahí, como se decía en El Precio Justo, ‘a jugar’.

El juego de Florentino se basa en traer a un ganador como Mourinho. El Capello del Siglo XXI ha ganado allá donde ha estado, cierto, pero eso no garantiza que lo vaya a hacer en Madrid. De lo de jugar bien…casi mejor ni hablar. El Madrid ha pasado de buscar la excelencia (entiendo que ello supone jugar bien y ganar) al resultadismo. No está mal, pero no es lo que se prometió. Habrá que darle tiempo a Mourinho para que lo demuestre, cierto, aunque gastarse 60 millones de euros en un entrenador (4 del finiquito de Pellegrini, 16 de la cláusula del portugués con el Inter y 10 millones por temporada en cuatro años que firmará) me parece una salvajada. No hay entrenador en el universo que valga ese dinero. Nadie. No hay que olvidar que el fútbol es de los jugadores y, mejor o peor, ellos son los artistas.

Ahora resulta que Mourinho duda en fichar a Silva o, al menos, que el Madrid depende totalmente de su consentimiento para firmar al del Valencia o no. Si ‘Mou’ es listo, cosa que no dudo, firmará con su sangre el fichaje del pony salvaje. Lo he repetido muchas veces y no me cansaré. David Silva es el jugador que le falta al Madrid. Con Mourinho o no, Silva es im-pres-cin-di-ble. Espero encontrármele en la playa que suele frecuentar en verano, una vez acabe el Mundial, y preguntarle por su nueva vida en Madrid. De no ser así, Mourinho entrará con el pie torcido en el Bernabéu. Dudar de Silva es pecar, futbolísticamente hablando. Y pagar 60 kilos por un entrenador, le duela a quien le duela, también lo es.

PD: Aunque fue brusco, y yo lo haría con otro tono, firmo bajo la moraleja de las palabras de Verdasco el otro día en Francia. Si somos mejores, ¡bueno y qué!

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