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El fichaje de Mourinho: un buen fin con dudosas formas

Alberto Piñero Alberto Piñero

“Adiós Pellegrini, hola Mourinho”. Con algo así debería haber empezado esta columna el día después de que se haya confirmado que el portugués entrenará al Real Madrid. También valdría un “bienvenido a casa”, un “a rey muerto, rey puesto”, o algún cliché similar que sirviera para introducir la satisfacción por que al club blanco arribara por fin un entrenador de primera línea después de los López Caro, Schuster, Juande Ramos, Luxemburgo y demás entrenadores que se han ido sucediendo en estos últimos diez años desde que Del Bosque abandonara el club de Concha Espina. Sin embargo, a pesar de que el puerto al que se ha llegado es notable (no en vano, es el entrenador que acaba de lograr la triple corona con el Inter de Milán), creo que el Real Madrid y esta directiva en particular han perdido muchos puntos por el camino ante su afición.

Y es que se ha dado un volantazo al timón sin una justificación clara. Se ha pasado del discurso de “además de ganar hay que fascinar” que decía Florentino en Bwin, al lema de Jorge Valdano en RadioGaceta de los Deportes el jueves de que en el club “lo primero es la pasión por el triunfo, luego la entrega, y después el gusto por el buen fútbol”. Del “si no se gana nada en este año, no será un fracaso” que dijo Florentino Pérez en Cuatro, o “Pellegrini se quedará aunque no se gane nada” que dijo Pardeza en exclusiva a Defensa Central, se ha pasado al “este Madrid necesita un nuevo impulso” y “los jugadores estaban acertados, pero no el proyecto” que se comenta entre los directivos blancos. Del “hay que devolver la estabilidad institucional al club” con el que Florentino Pérez llegó al club hace ahora un año, al sorpresivo e incomprensible lema de “la estabilidad es ganar y ser líderes en Europa” que espetó el pasado miércoles en rueda de prensa.

Para dar ese giro hacia el resultadismo de Mourinho (un término para mi gusto más ajustado al estilo del luso que simplemente ‘defensivo’), no sólo ha sido necesario comerse las palabras vertidas durante todo un año, sino además también pasar por encima de dos personas que se supone que tenían mucho peso en el club: Jorge Valdano y Miguel Pardeza. Ellos eran los máximos responsables del área deportiva, de hecho Florentino Pérez ya confirmó que ellos eran los que debían hablar con el entrenador y no el presidente. Pero eso sí, cuando ha llegado el momento, sí que ha habido intervencionismo y las recomendaciones del director general y el director deportivo han caído en saco roto, lo que invita a reflexionar sobre las verdaderas responsabilidades de ambos.

Obviaremos el circo en el que se han convertido estas últimas tres semanas en las que ya todo el mundo sabíamos que Pellegrini no seguiría y que Mourinho era el elegido, o lo de anunciar a un técnico cuando aún no se había llegado a un acuerdo definitivo para ficharle por ser un debate con muy poco recorrido. Y obviaremos también el hecho de haber pagado ocho o dieciséis millones de euros (dependiendo de si el que ha filtrado el acuerdo es el Madrid o el Inter respectivamente), porque soy de los que creo que el dinero de los traspasos sólo se puede valorar una vez ha terminado el contrato para ver si fue rentable o no. Pero lo que no se debería pasar por alto debe ser esa caza indiscriminada de algunos medios de comunicación hacia Pellegrini. Cada uno es libre de usar la ética y los valores para lo que quiera, pero lo grave es que el club lo haya consentido durante todo el año y al final haya acabado plegándose a esos deseos. Aunque  decir verdad, cada vez tengo más dudas de si esos medios han sido los instigadores o simplemente el brazo ejecutor

Son muchos los aficionados madridistas con los que he hablado en estos días y que dudan de esta operación, ya fueran de Madrid, de Cataluña, o de fuera de España. Evidentemente esta directiva se ha ganado un voto de confianza por ser Mourinho –un entrenador con un currículum impecable- el que ha llegado al banquillo merengue, pero creo que es indudable que a cambio han perdido algún que otro punto entre el madridismo con todos estos charcos que han ido pisando. Esta temporada se presenta interesantísima con el Madrid con muchas opciones de conseguir un título, pero sólo el tiempo podrá decir si el fin ha acabado por justificar los medios al traer a Mourinho, o si por el contrario, el ‘caso Pellegrini’ pasará a la historia del madridismo y al currículum de Florentino Pérez como un nuevo ‘caso Del Bosque’.

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