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Los títulos no lo son todo

Alberto Piñero Alberto Piñero

Oficialmente, Joan Laporta seguirá en el cargo de presidente hasta el próximo 30 de junio. Pero oficialmente también, ya hay sustituto para ocupar el sillón presidencial del FC.Barcelona: Sandro Rosell. Así pues, el ‘laportismo’ ha dicho definitivamente adiós a Can Barça, y lo ha hecho además por la puerta de atrás y casi con la huella de un zapato en el culo. Y es que el ‘delfín Ferrer’ apenas consiguió un diez por ciento de los votos, una cifra paradójicamente pequeña teniendo en cuenta que la presente directiva ha dejado a este Barcelona como el mejor de todos los tiempos.

Sin embargo, a pesar de todos esos éxitos, el barcelonismo no se ha prostituido y ha sabido tener la cabeza lo suficientemente fría como para no dejarse cegar por el reflejo de las copas logradas por Laporta. Este hombre pasará a la historia como el presidente del Barcelona más laureado, el que hizo el mejor Barcelona de la historia, sin embargo se ha demostrado la poca confianza que le profesaba su propia afición. Un tren al que personalmente me subo. Aún quedan dudas sobre si Guardiola fue 'el elegido' o sólo el que quedaba libre, sin ir más lejos. Y si a eso se añaden las polémicas (recalificación de Les Corts, líos sexuales con la secretaria, las fotos del Luz de Gas, el desnudo en el aeropuerto de El Prat, etcétera, etcétera), su excesivo independentismo y su obsesión con derivar el deporte hacia la política, al final resulta que su afán de protagonismo ha terminado por ser su propia tumba (o al menos la de la corriente continuista).

Sinceramente, se le echará de menos porque era un personaje que siempre daba que hablar, siempre se alejaba de los tópicos con los que aburren los futbolistas y otras personalidades. Pero por otro lado, un club de la entidad del Barcelona se merece otro presidente mejor. El balompié necesita de personajes de este corte que sigan alimentando el circo mediático, clubes tan representativos de nuestro fútbol quizás no. El barcelonismo ha sido inteligente, tienen claro que los títulos no lo son todo en el fútbol y han visto en Rosell un presidente que no sólo le dé alegrías en lo deportivo, sino también en el plano más institucional.

No sé si esto será bueno o malo para el madridismo, por cierto. Probablemente malo, porque Sandro Rosell tiene hechuras de buen dirigente: serio, formal y con muchos contactos e influencia en el mundo del fútbol. O lo que es lo mismo, que seguramente aporte cordura y estabilidad institucional además de un buen proyecto deportivo al eterno y -a día de hoy más si cabe- máximo rival del Real Madrid. A priori, un puntito más a favor de este Barcelona, que ya de por sí tenía suficientes como para ganar la Liga y llegar a las semifinales de Champions en lo deportivo. Algo que es digno de alabar, incluso desde la capital. En Concha Espina habrá que ponerse las pilas por tanto…

PD: ¡Qué ganas de que debute ya España en este Mundial y veamos un poco de fútbol del de verdad!

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