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Las pizarras alargadas y el nuevo heredero de Roberto Carlos

Alberto Piñero Alberto Piñero

Tradicionalmente, y más si se trata de fútbol aficionado, la posición de los laterales es la menos relevante dentro del esquema táctico de un equipo. De hecho, siempre escuché que al lateral van los jugadores menos dotados porque es donde menos estorban (aunque paradójicamente sea una de las posiciones más complejas tácticamente, a nivel de movimientos con y sin balón). Sin embargo, de un tiempo a esta parte, poco a poco el ‘2’ y el ‘3’ van cobrando cada vez más importancia en las pizarras de los entrenadores. Y es que el fútbol ya no es lo que era. No vale tener a un jugador bueno y que él te resuelva, sino que debe estar bien acompañado y que haya movimientos acompasados dentro del equipo para romper las defensas rivales. Como leí hace poco quién sabe dónde “antes en el fútbol se trataba de meter más goles que el contrario, y ahora se trata de encajar menos que el rival”. Y la mejor muestra está en el presente Mundial de Sudáfrica.

Es quizá por ello que la figura de los laterales cobra cada vez más relevancia, como decía. Ya no vale con jugadores que mantengan su posición y cumplan en labores defensivas desde los bordes de la zaga. Al igual que en las bolsas de pan de molde ya no hay rebanadas de tapas, en la línea de retaguardia también hay que aprovecharlo todo, no sólo lo del centro. No es suficiente con laterales cumplidores, sino que se busca a futbolistas con físico que tengan además mucho recorrido, sean muy técnicos con el balón, y con aptitudes y actitudes atacantes casi como las del extremo más puro. Jugadores explosivos que puedan servir para sorprender a la defensa rival y crear situaciones de superioridad numérica casi constantemente en ataque.

Cafú puede ser uno de estos laterales, por marcar un origen de esta corriente en la historia más reciente. Y en España, el mejor exponente en nuestra Liga a día de hoy, es sin duda Dani Álves. Un jugador del que se puede afirmar sin temor a marrar que ha sido nada menos que fundamental en los títulos del Barcelona de los últimos años. Si focalizamos en el Real Madrid, Roberto Carlos dejó una huella imborrable. No en vano fue el jugador extranjero que más partidos disputó con la elástica blanca. El club merengue vio en Sergio Ramos a su heredero en la banda contraria, pero tras los años se ha acabado por demostrar que si bien de pundonor, físico y lealtad el de Camas va sobrado, le falta técnica y colocación de medio campo hacia delante (aunque eso no sea óbice para completar partidazos de vez en cuando de lateral como el del lunes ante Honduras).

Mourinho, que apenas lleva tres días por Concha Espina ya lo tenía claro: en el lateral prefiere a otro en vez de Sergio Ramos, pues no le convence ahí para lo que quiere. Así, la búsqueda del heredero de Roberto Carlos se reinicia… con su discípulo Maicon como principal candidato. El lateral con el que el Inter ha sido campeón de Europa, el único capaz de sentar a un crack como Dani Álves en el banquillo, y una de las figuras del Mundial en estas primeras fechas. En Milán le tasan en 35 millones de euros, y no seré yo el que diga que es un precio asequible, barato o incluso justo. Ahora, si bien cubrir el lateral con un jugador de esas características no es necesario o imprescindible a pesar de las modas, sí es cierto que pocos clubes pueden contar con futbolistas así, y que son ellos los que precisamente te pueden hacer dar un salto de calidad y diferenciarte del resto de equipos. En Barcelona ya pocos se acuerdan de los aproximadamente 35 millones de euros que le costó atar a Dani Álves hace dos años, y quizás en Madrid deberían pensarse muy mucho subir su oferta antes de romper la baraja. El ‘2’ diferencia, y la verdad es que sería todo un lujo para el Madrid poder contar con un jugador como Maicon en su plantilla en lo deportivo… aunque también pueda serlo en lo económico.

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