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Todo tiempo pasado fue mejor

Alberto Piñero Alberto Piñero

Miro el reloj y son aproximadamente las 11:48. Sobre el campo quedan veinticinco jugadores entre los del filial y los del primer equipo estirando en círculo cuando Alejandro Menéndez da por concluido el entrenamiento. Tres jugadores ni siquiera se han sentado para estirar. Están a lo suyo, picándose, bromeando. Son Adán, Granero y Pedro León. Parece que hablan sobre el partidillo previo que habían jugado cuando todos se percatan de cuáles son realmente sus intenciones. Pedro León vacía por completo una bolsa llena de balones y los lanza hacia uno de los córner mientras que Adán va tomando posición en esa misma portería. Se han retado a una tanda de disparos desde fuera del área. Y sorprendentemente es Karanka el que se coloca en el córner para ir centrando los balones.

El segundo entrenador golpea el primero de todos, Pedro León controla y se saca un latigazo con su pierna derecha. El guardameta vuela hacia su lado derecho pero no llega a tocarlo. El zumbido del balón al rozar con el lateral de la red con tanta potencia llama la atención de todos los que andaban despistados en la secuencia previa. Las onomatopeyas se empiezan a suceder entre las personas que ocupan el balcón de prensa, incluyendo al personal del club. Esteban Granero toma la vez, pero su punto de mira está aún bastante más desviado que el de su compañero. Se oyen las risas de Adán. Pero pronto se le iba a borrar la sonrisa de la cara. Pedro León amortigua el centro de Karanka y desde el balcón del área vuelve a fusilarle. El cuero entra exactamente por el mismo sitio que su anterior disparo, y el grito de rabia del cancerbero se entremezcla con las risas incrédulas de los periodistas. En los siguientes tres disparos el protagonista fue Adán. Para positivo, claro. Porque al cuarto fue motivo de mofa de los dos compañeros que le escrutaban con la mirada desde más allá del área. El sonido de la bota derecha de Granero al golpear el cuero fue nítido, tanto como el grito de ‘Fuera’ que el guardameta lanzó al aire al ver pasar el balón por encima de él. Sin embargo, el botín se lo iba a llevar el Pirata, que había pegado tan sutilmente el esférico que en su trayectoria descendente chocó sorpresivamente con el larguero para caer dentro de la portería.

La secuencia se repite sucesivas veces hasta pasados quince minutos deliciosos con distinta suerte para los tres duelistas. Unas veces el protagonista de la foto es Adán en plena estirada, mientras que otras son Granero y Pedro León tras colar un ‘platanito’ en la portería. Son las 12:05 y todos los que quedaban sobre el campo 4 de la Ciudad Deportiva de Valdebebas se marchan ya hacia los vestuarios. A su vez lo hacen los periodistas que quedaban, y seguro que casi todos con el mismo pensamiento en la cabeza. Qué bonito debía ser cuando se podía trabajar a ras de césped. Qué pena que ahora no se pueda ni siquiera ver los entrenamientos completos.

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