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El Madrid descubre el camino

  • "La suerte terminará llegando, el colegiado será distinto y el juego tiene un nombre: Mesut Özil"
Carlos Carrasco - La Opinión
Carlos Carrasco - La Opinión Carlos Carrasco - La Opinión

Después de tanta expectación y nervios, la espera ha terminado. Ya estamos inmersos en el carrusel de clásicos entre el Real Madrid y el FC. Barcelona. Disputado ya el primero de los cuatro que nos esperan, las conclusiones para el conjunto madridista son esperanzadoras. Se puede ganar al Barça, ahora sabemos que no son invencibles. El pasado sábado los hombres de Mou supieron frenarles. Sólo falto un poco de  fortuna, un árbitro ecuánime y juego porque en cuanto a actitud no se puede reprochar nada a los  madridistas. La suerte terminará llegando, el colegiado será distinto y el juego tiene un nombre: Mesut Özil.

El clásico liguero ha dejado con buen sabor de boca a los aficionados al Real Madrid. Si bien el Barcelona domininó la posesión de la pelota y mostró señas del gran equipo que es; no estuvieron cómodos en todo el partido y, por primera vez esta temporada, se enfrentaron a un adversario capaz de plantarles cara.

El Madrid salió con todo a mostrar algunas de sus mejores armas: La rapidez, el desborde y el contragolpe rápido. Piqué tuvo más trabajo del habitual en la zaga azulgrana y la presencia de Puyol acompañándole se confirmó como imprescindible si quieren detener a los delanteros madridistas en los próximos encuentros. El Barça también atacó con peligro sí, pero ¿alguien se esperaba otra cosa?

Los blancos se apoyaron en una presión asfixiante que dio sus frutos, pues se pueden contar con los dedos de una mano las veces que el Barcelona sacó la pelota bien jugada desde atrás. Xavi y Busquets eran incapaces de mover el balón , lo que obligó a Piqué a jugar más adelantado de lo normal hasta situarse casi como tercer mediocentro azulggrana.   

Muñíz Fernández, juez del encuentro no fue ecuánime en sus decisiones. El derribo de Albiol a Villa, una vez visto con calma, era penalti, pero la expulsión del central blanco resultó demasiado rigurosa. ¿Por qué no sancionar con amarilla el penalti de Alves en la segunda mitad?

La expulsión pareció atontar al Madrid que, sin perder el norte en ningún momento, acusó  jugar con uno menos. Fue hasta la entrada de Özil, su suplencia fue la sorpresa de Mourinho para el primer clásico. Con en alemán en el terreno de juego e Madrid se despertó. Ejerció de brújula para sus compañeros, que se encomendaron a la épica para resucitar el encuentro. Y lo hicieron con un penalti transformado por Cristiano que vale mucho más que un punto. Sirvió para romper el maleficio del crack luso ante el Barça y también para dar alas a los locales que desde entonces disputaron sus mejores minutos, cuando ya agonizaba el partido.

En este tramo final de encuentro se vio un Madrid más desorganizado. Sin táctica, pero mucho más peligroso. Estos últimos minutos en los que los blancos atenazaron al Barcelona son el camino a seguir. La forma perfecta de destronar al Barcelona.

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