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Mourinho: ¿héroe o villano?

  • Ni Mourinho ni los periodistas 'desertores' actuaron de acuerdo a las circunstancias en la rueda de prensa del viernes.
Daniel Castellanos – La Opinión
Daniel Castellanos – La Opinión Daniel Castellanos – La Opinión

 

Hay seres humanos que, por su personalidad fuera de lo común y por la forma de decir y hacer las cosas, no dejan indiferente a nadie. Cuando fichó por el Real Madrid, todo profesional que se dedicara a esto de la comunicación intuíamos que José Mourinho pertenecía a ese selecto club de personajes alabados por unos y vilipendiados por otros. Y eso se pudo ver el pasado viernes tras el incidente que, junto a Aitor Karanka y un grupo de periodistas, protagonizaron en la tan mencionada rueda de prensa previa al Madrid – Barça del sábado en Liga.

 

 

No voy a ser yo el que vaya a aplaudir la decisión de José Mourinho de no comparecer ese día ante los medios de comunicación. Creo que la ocasión así lo requería, y en este caso me parece que el entrenador no estuvo a la altura de las circunstancias. Y no lo digo porque cediera el turno de palabra a Karanka, una persona muy respetable, y un técnico con un tremendo futuro en el fútbol español, sino por la sobreactuación que se hizo ese día en la sala de prensa de Valdebebas: que Mourinho se sentara al lado de Karanka para no soltar una sola palabra me parece un acto de una soberbia tal que no tiene justificación, se pongan como se pongan en el Real Madrid.

Ahora bien, lo que tampoco es de recibo es que el grupo de 40 – 50 periodistas que decidió pasar olímpicamente de las declaraciones de Karanka montara con ello su propio circo mediático a través de las redes sociales para hacerse las víctimas de esta historia y demonizar de paso a José Mourinho y a la política de comunicación del Real Madrid. A pesar de llevar tan solo cuatro años ejerciendo esta apasionante profesión, he aprendido una cosa fundamental: los periodistas están para INFORMAR sobre lo que pasa, no para hacer elucubraciones sobre lo que nos GUSTARÍA que pasase.

Lo que se vivió el viernes en la sala de prensa de Valdebebas fue una situación bochornosa. Bochornosa por el paripé que montó el ‘mudito’ Mourinho, y bochornoso fue también que un grupo de compañeros, como si de una manifestación se tratase, sacaran el ‘clarinete’ y el ‘tambor’ e hicieran de su ‘espantada’ motivo de conversación durante dos días en su perfil de twitter. ¡Pobrecitos ellos! El Real Madrid no les deja trabajar… ¿Qué pensarán los periodistas que, por desgracia, les ha tocado ejercer su profesión en países como China, Cuba, Venezuela o Irán, donde el derecho a la información y la libertad de expresión están más caducados que las pesetas? ¿Y qué pensarán todos aquellos recién licenciados que, por la difícil crisis económica que afronta España en estos momentos, se tienen que resignar a esperar la oportunidad de su vida en un medio? Lo que darían ellos por poder haber estado ese viernes en Valdebebas, ya fuera con Karanka, con Mourinho o con Chendo.

Para que se den cuenta de la magnitud del disparate, les voy a dar un  ejemplo más. Pongámonos en la situación de que el Presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, no sea el que dé la cara ante la opinión pública y sea Rubalcaba el que lo hiciera (algo que, dicho lo cual, pasa bastante a menudo). ¿Se imaginan a los periodistas dejando plantado al vicepresidente del Gobierno porque no sea Zapatero el interlocutor? Sería un disparate, ¿verdad? Pues lo mismo ocurrió en Valdebebas, pero a menor escala. Y es que los periodistas, a la hora de exigir, tenemos muchas vías para hacerlo, pero en él único sitio en donde no se debe hacer es en un acto organizado precisamente para nosotros como es una rueda de prensa.

A mí, como periodista, claro que me hubiera gustado que José Mourinho hubiera salido a hablar en Valdebebas en vez de Karanka. Como también me gustaría que los jugadores también fueran partícipes de esas ruedas de prensa. Y me imagino que también a los aficionados les gustaría que el primer equipo entrenara más veces de cara al público. Sólo lo hacen una vez al año pero…¿han dejado éstos de acudir al Bernabéu? ¿Han desertado de su amor al Real Madrid por esa decisión? ¿Odian a Mourinho por no dar la cara por ellos el viernes y por no dejar ver a sus ídolos entrenar? La respuesta es obvia. Y aquél que no lo quiera ver, pues allá él.

El Real Madrid trabaja de cara a los aficionados, no de cara a los periodistas, que somos simplemente un vehículo transmisor de información. Y a todos aquellos que quieran demonizar a Mourinho por el episodio del viernes y algunas de sus contestaciones en la rueda de prensa del sábado, avisarles que la llevan clara. Pretender hacernos creer que el prestigio del Real Madrid (un club con un recorrido de 109 años) penda de lo que haga o deje de hacer José Mourinho es vivir en una dimensión paralela. Muchos van a querer demonizarle, ya lo verán. Pero es el madridismo, y no el periodismo, el que encumbrará a unos y dejará a otros con la palabra en la boca. Y en esta batalla Mourinho ha vuelto a salir ganador, les guste o no a algunos…

 

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