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A partir de ahora, que mande la Champions

  • "No estaría mal plantearse que gente como Sahin, Callejón, Albiol, Varane, Kaká o incluso Altintop empiecen a tener desde ya algo más de protagonismo en la Liga"
Jaime de Carlos - La Opinión
Jaime de Carlos - La Opinión Jaime de Carlos - La Opinión

Diez puntos son muchos. Tantos como para poder caer en confianzas o relajaciones. Sin embargo, pueden ser renta suficiente con la que especular sin necesidad de correr innecesarios riesgos a largo plazo. Porque, tal y como ya dijo Mourinho, esta distancia da un margen de error que tranquiliza y que hace que se pueda cometer un fallo, dos a lo sumo. Es decir, hay un colchón que permite que estas semanas la plantilla pueda desviar un poco la mirada de la Liga, más en concreto a lo que debe ser el gran objetivo de la temporada madridista: la Champions.

 

El título de Liga está muy bien. Es la competición de la regularidad y la que más esfuerzo cuesta tras 38 duras jornadas. Sin embargo, para mí no hay nada como ganar la Liga de Campeones. Hay algo especial en su formato, en su historia, en la manera de conseguirla. Será porque salir victorioso en ella es menos habitual, será porque para alzarla hay que superar rondas eliminatorias y una final donde todo el mundo está pendiente. Pero lo cierto es que la ‘orejona’ da un plus. Porque dentro de unos años todo el mundo recordará al que ganó la ‘Décima’ y seguramente únicamente unos cuantos lo hagan con los que consigan la 32ª Liga.

Como digo, no es ánimo de despreciar el campeonato nacional, que tiene un valor inmenso. Mi enfoque se dirige en la línea de dosificar los esfuerzos. Cuando el Madrid cayó eliminado en la Copa del Rey no me preocupé demasiado. Es más, lo valoré como positivo. Bien es cierto que siempre duele hacerlo contra el Barcelona y de la forma que se hizo, siendo mejor en la vuelta. Pero era consciente de que desechar esta competición era aumentar las opciones de hacer algo grande en los otros dos restantes torneos.

Y el tiempo me está dando a la razón, porque el Barcelona sigue en las tres competiciones, pero la Liga la tiene prácticamente imposible. Jugar la final de Copa le ha costado cederle prácticamente el título al Real Madrid, resultado de su pésima configuración de plantilla en esta temporada. No se si será prepotencia o ingenuidad, pero lo cierto es que Guardiola y los suyos se pensaban que iban a poder a repetir los dificilísimos éxitos del pasado tirando simplemente de cantera. Y al final, el experimento les ha estallado en las manos.


 

Así, el Barcelona renunció a luchar definitivamente por la Liga en Pamplona. El propio entrenador culé admitió en rueda de prensa mirar solo a la final de Copa y a la Champions. La diferencia de 10 puntos solo sería improbablemente remontable con la fe y la lucha del perseguidor y parece que éste no está por la labor. Lo lógico sería que el conjunto catalán siguiera perdiendo puntos en las próximas semanas, así que quizás sea el momento de que el Madrid concentre los esfuerzos en el verdadero reto que le queda por delante.Esto no quiere decir que deje de ir a por todos los partidos que le queden o que se relaje en exceso.

Simplemente es una llamada a la tranquilidad, a no tomar riesgos innecesarios ni forzar la maquinaria. La semana que viene la Champions vuelve al Madrid con un peligroso partido en Moscú, más por las bajas temperaturas en la capital rusa que por el poco preparado CSKA. Por eso, quizás sea momento de las rotaciones, de utilizar a jugadores de la plantilla con menos minutos y perfectamente capacitados para mantener prudencialmente la distancia con el Barcelona.

El primero que no va a permitir confianzas será Mourinho, por lo que dudo que se corran riesgos haciendo una buena gestión en esta línea. No estaría mal plantearse que gente como Sahin, Callejón, Albiol, Varane, Kaká o incluso Altintop empiecen a tener desde ya algo más de protagonismo en la Liga, permitiendo que los teóricos titulares estén más descansados para el último gran reto de la temporada, la Champions. Incluso puede bastar con que esto se haga principalmente en los partidos en el Santiago Bernabéu. La cuestión es repartir minutos y esfuerzos, para que en ese 19 de mayo en Munich el Madrid tuviese la ventaja diferencial de jugar sin el cansancio acumulado propio de una dura temporada. Porque ya se sabe que en estos casos, los pequeños detalles son los que ganan las finales…

 

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