Thursday, 21 de August de 2008
 
   Miguel Queipo de Llano | opina

Háganles caso

Friday, 25 de July de 2008

Tiene suerte Rubén Cañizares, nuestro enviado especial a Irdning. Compartir hotel con Don Juan Antonio y con Don Federico (con el don delante ambos, porque son dos caballeros), con la Peña Los Dos en definitiva, le va a hacer olvidar el frío que está pasando en Austria. Tuve la oportunidad de poder departir con ambos en una de nuestras Tertulias Blancas y, sinceramente, les envidio: mi memoria futbolística es relativamente corta (de chaval en los recreos me pedía ser Juanito , mi primer ídolo y casi diría que el único) pero ellos han visto vestidos de blanco desde Di Stéfano hasta Raúl además de haber vivido todas las finales de Copas de Europa, de la Primera a la Novena, en directo. Yo me quedo en dos, Amsterdam y París, la Séptima y la Octava. Y como aficionado, que es como se viven las pasiones: bufanda, bocata y unas cuantas horas de viaje entre pecho y espalda.

Don Juan Antonio y Don Federico representan, además, al madridismo sabio que no se conforma con lo que tiene delante de los ojos. En privado no dudan en criticar a algunos jugadores elevados a los altares de los últimos tiempos, comparándolos con otros futbolistas que ellos sí vieron en acción y que, a su juicio, les daban mil vueltas. Han visto tanto, han sufrido tanto, han gozado tanto, que ya están de vuelta de todo y es imposible, en lo futbolístico, venderles una moto: no tragan ni con las estriberas.

En el café (espero que el primero pero no el último) que compartieron con Rubén Cañizares, Los Dos dijeron una verdad cortante como un cuchillo: "Hace falta reforzarse con varios jugadores para intentar el asalto a la Décima". Algo que venimos reclamando desde Defensa Central desde que comenzara nuestra andadura. No, Los Dos no tienen nada en contra de la plantilla, ni nosotros. No, Los Dos no tienen nada en contra de la directiva, ni nosotros. Los Dos lo que son es realistas. Mejor dicho, Realmadridistas. Como nosotros. Ahora sólo falta que alguien tome nota de la voz de la experiencia y les haga caso.

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