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Dolor de cabeza

  • Dos testarazos del Depor hacen hincar la rodilla a un Madrid que necesita reforzarse: no hay más cera de la que arde. Muñiz, un despropósito, les dio una ayudita a los locales
Miguel Queipo de Llano - La crónica Miguel Queipo de Llano - La crónica


Maldición o lo que sea, la cuestión es que el Real Madrid cada vez que pasa por Riazor sale con un dolor de cabeza. Y no sólo porque los dos goles deportivistas llegaran de sendos testarazos, el primero un churro y el segundo un golazo. El dolor de cabeza viene porque no hay más cera de la que arde y es necesario cuanto antes dotar a la plantilla (y sobre todo a Schuster) de los suficientes mimbres como para ser capaz de darle la vuelta a un partido que se pone cuesta arriba.

Muñiz le pegó un empujoncito al Deportivo durante todo el partido. Tras un arranque bastante frío de los blancos, con un remate de Mista al larguero a los dos minutos a centro de Pablo Álvarez, Guti cogió la manija y Robben el AVE y, aunque los de Schuster no llevaban demasiado peligro, sí vivían plácidamente y sin sobresaltos. Lo peor llegaba delante, donde Van Nistelrooy, Raúl, Higuaín y Robben se estorbaban en demasía, ninguno parecía tener demasiada clara su posición: la apuesta es igual de arriesgada que de ilusionante, pero necesita de un par de brochazos más para que luzca esplendorosa.

Recital de pito.

Pero volvamos a Muñiz: cuando más tranquilo parecía el partido para el Madrid, Pepe se equivocó cometiendo una falta tonta sobre Guardado y comenzó el recital del asturiano. El centro desde la banda derecha iba a ser despejado por Ramos, pero un empujón sibilino de Zé Castro mandó al camero a eso, a Camas. Mista, que ni se esperaba el balón, remató en semifallo, cabezazo al suelo como intentando inaugurar las obras del Metro coruñés, toma tuneladora. Pero el balón golpeó con violencia el suelo, se envenenó, describió una parábola y Casillas sólo pudo ver cómo no llegaba a él.

El gol lo acusó el Madrid, sí, y más porque el recital del trencilla no había hecho sino comenzar. El Depor comenzó a alotinarse, a meter el autobús atrás, y el público apretó, pitando todo. Por eso se salvó Filipe Luis de la expulsión, tras una indignante patada por detrás a Robben sin balón de por medio una jugada después de que el holandés demostrase que es zurdo cerrado y no le saliera una frivolité ante un Aranzubia que le había cerrado todos los agujeros.

El primer tiempo, con el Madrid algo más sereno, acabó con un remate de Marcelo al larguero sin querer, pues su tiro era un centro que rebotó en Sergio. Muñiz siguió a lo suyo y pese a que el rebote en el deportivista lo vio hasta el de los cupones señaló saque de puerta.

Hasta entonces, no había aparecido el depredador, que nada más salir del vestuario pegó su primer mordisco en la Liga. Van Nistelrooy, ese holandés con pinta de despistado y con dos palillos por piernas, enganchó la primera que tuvo para batir a Aranzubia. Si Calderón no lo tenía claro, el gol le tuvo que abrir el cielo: si Ruud se lesiona, hace falta otro como él para abrir partidos que se atascan. Aunque el choque siguió atascado pues cuatro minutos después Lopo cabeceó como si fuera Santillana un córner botado por Guardado. Fue un golazo, anticipándose a Ramos y Pepe y rematando a la escuadra izquierda de Casillas.

El Madrid esta vez no se cortocircuitó: Diarra, a centro de Marcelo, tuvo en su cabeza una nueva igualada, aunque Aranzubia sacó el balón a duras penas, mientras Muñiz, quién si no, le perdonaba la segunda amarilla a Lopo por una entrada por detrás al propio Djilla. El tiempo iba pasando sin que los blancos pudieran abrir el muro defensivo deportivista, y tampoco parecían haber soluciones en el banquillo: sin Saviola, en Madrid lesionado, no quedan delanteros en la plantilla y tampoco había un jugador de banda que pudiera abrir el campo.

Las fuerzas, además, a estas alturas de temporada, no son demasiadas y eso se le notaba a algunos jugadores, sin fuelle a partir del minuto 65. Higuaín sí lo tuvo, y fue de lo mejor del Madrid en el tramo final, al menos punzante aunque sin suerte. Los cambios del Madrid (entraron De la Red y Drenthe) no aportaron lo que Schuster reclamaba, pero no había más cera de la que arde: esa era la plantilla de la primera jornada y las variantes que pueden hacerse son muy limitadas. Hoy, y sólo hoy, deberían llegar la o las soluciones... si es que consideran que son necesarias.

La ficha del partido

2 - Deportivo: Aranzubia; Laure, Zé Castro, Lopo, Filipe Luis; De Guzmán, Sergio; Pablo Álvarez (Juan Rodríguez 80"), Guardado, Verdú; y Mista (Riki 61", Omar Bravo 73").

1 - Real Madrid: Casillas; Sergio Ramos, Pepe, Heinze, Marcelo; Diarra; Robben, Guti (De la Red 81"), Higuaín; Raúl (Drenthe 81") y Van Nistelrooy.


Goles

1-0 (27"): Mista remata de cabeza en semifallo mientras Zé Castro empujaba a Sergio Ramos para impedirle despejar.

1-1 (47"): Raúl remata a trancas y barrancas y el balón, rechazado, le cae a Van Nistelrooy, que se adelanta a Zé Castro y bate a Aranzubia.

2-1 (51"): Lopo se adelanta a Sergio Ramos y Pepe y remata de cabeza inapelablemente una falta botada por Guardado.


Árbitro: Muñiz Fernández, asturiano. Amonestó a Lopo (31") por agarrar a Raúl; a Mista (35") por protestar; a Guti (54") por cometer una falta sobre Mista; a Ramos (71") por entrar antirreglamentariamente a Filipe Luis; a Pablo Álvarez (75") por impedir una contra de Higuaín; a Aranzubia (78") por perder tiempo; y a Marcelo (85"), por una entrada por detrás a Sergio.

Incidencias: Estadio de Riazor. Algo más de tres cuartos de entrada: unos 33.000 espectadores.
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