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Los 'lloros' ches surtieron su efecto y valieron un punto

  • La presión que la prensa local hizo sobre el colegiado logró lo que buscaba
La presión que la prensa local hizo sobre el colegiado logró lo que buscaba
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En Valencia algunos periodistas deben haberse levantado este lunes con una sonrisa dibujada en su rostro. Su satisfacción tiene que ser plena al haber podido comprobar ayer que sus 'lloros' de los últimos días consiguieron lo que buscaban: condicionar al colegiado para que sus errores fueran favorables a favor del conjunto ché y en contra del Real Madrid.

En la Ciudad del Turia andaban con la 'mosca' detrás de la oreja después de los últimos arbitrajes que había protagonizado el Real Madrid. Así que durante toda la semana previa al Valencia - Madrid la prensa local llevó a cabo una campaña mediática en la que casi daban por hecho que el colegiado Sánchez Martínez les iba a robar. El principal exponente de esta táctica de acoso y derribo al árbitro fue el periodista Kike Mateu, habitual del programa el 'Chiringuito' de Mega.

Este 'profesional' publicó un artículo en el diario digital 'Eldesmarque' en el que repasaba los supuestos errores arbitrales favorables a los blancos en sus partidos ante el Valencia y ya anticipaba que, con total seguridad, la lista se iba ampliar en el partido del domingo. Su objetivo era claro: conseguir que el árbitro acabara beneficiando a los suyos aplicando un poco de 'psicología inversa'. Y lo cierto es que la táctica les salió a la perfección, porque al final lo que se pudo ver sobre el campo fue un claro 'robo', pero a favor de los suyos.

El partido se resume en dos claros penaltis favorables al Real Madrid y ninguno pitado, así como una agresión sin balón de Cancelo a Kovacic que ni siquiera mereció tarjeta amarilla. Aunque lo más sangrante para el madridismo es que ambas penas máximas - a Bale en la primera parte y a Cristiano en la segunda - llegaron antes de dos jugadas claves en el partido que les perjudicaron: el penalti de Pepe y la expulsión de Kovacic. Ambas acciones también evidentes, pero con el matiz de que el árbitro sí quiso verlas. En consecuencia, se pasó del posible 0-2 al 1-1 y del hipotético 1-2 al 1-1 y media hora de juego del Real Madrid con 10. Así que no esperen que este lunes se hable del árbitro en Valencia, porque los lloros han sido sustituidos por las sonrisas y los gestos de satisfacción.

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