Ir a versión clásica Ir a versión móvil

Arbeloa se despidió a lo grande del Bernabéu

  • El 'espartano' madridista tuvo una emotiva despedida por parte del madridismo este domingo.
Despedida, Álvaro Arbeloa Despedida, Álvaro Arbeloa
Álvaro Arbeloa
Diego Vargas Diego Vargas

Álvaro Arbeloa se despidió del madridismo este domingo en el partido ante el Valencia con un emotivo homenaje en el Santiago Bernabéu. El salmantino recibió la ovación del público después de siete años de intachable profesionalidad en el primer equipo. Zidane le dio algunos minutos.

El Real Madrid recibía al Valencia este domingo con la Liga en juego, pero con un protagonista por encima del resto: Álvaro Arbeloa. El lateral salmantino disputaba su último partido en el Bernabéu y Zidane tuvo el detalle de permitirle despedirse sobre el terreno de juego, dándole algunos minutos en la segunda mitad. El madridismo se puso en pie para recibir al 'espartano', y también al final del partido para dedicarle una sonora ovación por su compromiso, profesionalidad, lealtad y madridismo. Con manteo de los compañeros incluido.

Álvaro Arbeloa llegó al Real Madrid en 2009 procedente del Liverpool, pero el último periodo de su fase de formación en la Fábrica, llegando a debutar con el primer equipo en la era de los galácticos. Al no tener sitio en el conjunto merengue, se marchó al Deportivo y posteriormente al Liverpool, dando un notable rendimiento que le trajo de vuelta al club blanco, con el que ha ganado una Liga, dos Copas del Rey, una Liga de Campeones, una Supercopa de Europa, un Mundial de Clubes y una Supercopa de España.

Pero lo que más ha ganado Arbeloa ha sido el respeto y la admiración de los aficionados por su comportamiento, siempre ejemplar y siempre defendiendo al escudo incluso por encima de sus propios intereses. Algo que deberían hacer todos los futbolistas, algo que se denomina madridismo y que otros no han demostrado hasta el punto que él sí lo ha hecho. El próximo 30 de junio termina contrato con el club, y espera marcharse con la Undécima bajo el brazo. Lo que este domingo se ha llevado, sin embargo, vale casi más que cualquier título: el cariño de una afición que le espera con los brazos abiertos de cara al futuro. Gracias por todo, Arbeloa; y hasta siempre.
Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies.
OK | Más información