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El Bernabéu se entregó a sus jugadores

  • La afición del Real Madrid se lo pasó en grande con la celebración de la Undécima en el Bernabéu.
Los jugadores celebraron la Undécima Los jugadores celebraron la Undécima
El Bernabéu vibró con la Undécima.
Carlos Muñoz Carlos Muñoz

El Santiago Bernabéu vivió en la noche del domingo una velada histórica, porque así es el Real Madrid, un club que hace de la historia su día a día. Casi a la misma hora de la consecución del título, la Undécima llegaba a su nueva casa donde ya la esperaban sus otras 10 hermanas.

El ambiente en el estadio tanto fuera como dentro era de auténtica fiesta, centenares de madridistas se agolpaban en las puertas horas antes de la llegada del equipo. Desde dentro del templo blanco, esa pantalla, por la que miles de aficionados vibraron, gritaron, lloraron y cantaron hasta no poder más, se veía rodeada por diez globos, cada uno con el nombre y el año de cada una de las Copas de Europa conquistadas por el Real Madrid a lo largo de su historia.

Y justo encima de esa pantalla, un globo con el nombre “Milán, 2016”. Las horas previas, la afición aguantaba el frio cantando, bailando y recordando los goles de la final del día de ayer.

El estadio de repente de volvió negro y los flashes de los móviles de los aficionados simulaban un cielo de estrellas que daba paso a unos globos que se iluminaban hasta llegar al globo de Milán.

Llegó el momento de presentar a los héroes de la Undécima, uno por uno fueron saliendo y con cada nombre, el público se entregaba a los suyos. Especial cariño y especial ovación para jugadores como Isco, Modric, Arbeloa, Bale, Benzema, por supuesto Cristiano, Marcelo, Pepe y el último en salir, capitán Sergio Ramos. Un momento para la historia que acompañó a todos los jugadores hasta lo más alto del cuadrado central del campo.

Allí una nube de fuegos artificiales y mucho olor a pólvora continuaban con una fiesta que no querían que llegase a su fin. Era el turno de las declaraciones de los jugadores, todos hablaron, hubo mensaje polémicos, pero sobre todo mensajes de alegría y de compartir con la afición un hecho histórico, la Undécima ya estaba en casa, y tras dar la correspondiente vuelta de honor al estadio, se dio la fiesta por concluida. Una fiesta que empezó prácticamente a la misma hora del sábado en San Siro, la fiesta del campeón de Europa.

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