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El espíritu de Lisboa volvió a aparecer en Trondheim

  • Sergio Ramos volvió a aparecer en los minutos finales para llevar el partido a la prórroga
Ramos remata para marcar el empate Ramos remata para marcar el empate
Ramos en el momento de anotar el gol del empate
Enrique Martínez Enrique Martínez

Otra vez Sergio Ramos. Como si de un deja vu se tratara, el capitán del Real Madrid ha vuelto a estar en el lugar adecuado en el momento adecuado para empujar el balón al fondo de la portería y llevar el partido a la prórroga.

Ha sido en el 92:35. Cuando apenas quedaba un minuto y medio para que el colegiado serbio pitara el final del encuentro y la final se le escapara al Real Madrid. A todo el madridismo se le ha venido a la mente el gol que el mismo Sergio Ramos marcó en Lisboa un 25 de mayo de 2014. Aquel fue en el 92:48 y al igual que está noche sirvió para que el encuentro durara media hora más. 

Hay que reconocer que el camero tiene un vínculo especial con las finales. Y es que en la mayoría de las que juega, termina marcando. Pasó en Lisboa, pasó en el Mundial de Clubes, pasó en Milán hace unos meses y ha vuelto a ocurrir esta noche frente al Sevilla. Todos goles importantes y que valieron para que los blancos ganaran títulos. 

Dos goles, un minuto. 92:35 para igualar la final de la Supercopa de Europa y 92:48 para hacer lo propio hace dos años contra el Atlético de Madrid. Cuando todo está perdido, siempre aparece el de Camas con un as en la manga para cambiar la historia.
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