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De la escuela de 'Dois Toques' a jugar en el Real Madrid

  • Alipio, la nueva perla blanca
Alipio, la nueva perla blanca
Thiago Días - Sao Paulo Thiago Días - Sao Paulo

Alipio Duarta Brandao comenzó su carrerra futbolística en la escuela de Brasilia 'Dois Toques'. Allí, dio sus primeros paso como futbolista antes de ser fichado por el Rio Ave. Ahora, a sus 16 años es la nueva estrella de la cantera del Real Madrid. En este reportaje de nuestro compañero de 'O Globo' Thiago Días, podrán conocer los detalles de la vida de Alipio.

El joven delantero no tuvo una infancia fácil. Nunca conoció a su padre y su madre, Sonia, murió cuando Alipio tenía 6 años por un cáncer de mama. Su tía y sus amigos se encargaron de cuidarle y ahora, aunque está alejado de los suyos, cumple su sueño: jugar en el Madrid.

Entre sus amigos de la escuela de fútbol 'Dois Toques' está Mancine: "Alipio siempre fue nuestro ídolo, incluso mucho antes de que se marchase a Europa y al Real Madrid. Es una alegría inmensa verlo jugar allí". Pero más íntimos suyos se deshacen en elogios hacia su amigo, como Jason: "Hablé hace poco con él por internet y me dijo que estaba muy contento y le dije que nosotros también estábamos muy felices por él y le deseábamos mucha suerte.".O Kaihan: "Alipio sigue siendo el mismo. Cuando pueda vendrá a Brasilia a vernos. Él siempre fue humilde y lo seguirá siendo. Recuerdo cuando éramos pequeños y éramos rivales, siempre le tenía que marcar y era muy difícil. Es muy rápido y muy técnico. Por suerte cambié de equipo y pude jugar con él y no sufrirlo. Jugar contra él era una pesadilla".

Guty, el descubridor de Alipio, lo conoció a los ocho años en un partido de fútbol sala donde Alipio era marcado por su amigo Kaihan, pero en que la nueva perla brasileña marcó cinco goles. Allí, Guty se dio cuenta de que sería una estrella. Alipio conoció a Guty gracias a su amigo íntimo Singo, propietario de la escuela 'Dois Toques', que junto a su hermano Damiao han sido los tutores del chaval, huérfano desde la infancia. Pero es que Singo, uno de sus tutores legales, tiene mucho que agradecer a Alipio, ya que hace unos años, fue secuestrado y gracias a que Alipio aseguró que Singo era su padre los secuestradores le dejaron vivir para cuidar de él. Toda una historia de superviviencia.

Alipio, ahora, ha cambiado los barrios peligrosos de Brasilia y una infancia dura y difícil por la vida de Madrid y de un chaval de la cantera blanca. Pero él nunca olvidará su pasado y prometió que cuando marcase su primer gol lo dedicaría a su añorada madre Sonia. Así lo hizo cuando marcó ante la selección Sub-21 de USA la pasada semana.

 

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