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González Vázquez un árbitro muy malo

Declardo culé y antimadridista
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El gallego-alemán Bernardino es un árbitro muy, pero que muy malo. Al margen de que el Real Madrid perdiera por sus propios errores, este colegiado salió al Bernabéú con la camiseta del equipo del que se ha declarado seguidor, el Barcelona. Por eso se entiende que sea internacional, porque Villar y Arminio están muy contentos con él.

Los medios de comunicación destacan hoy su peligroso arbitraje para el buen orden del fútbol español. La víctima, el Real Madrid ¡cómo no!, al que machacó sin compasión hasta decir basta. Menos mal que el público del Bernabéu demostró educación y saber estar, porque entendió que fue el propio Madrid el que provocó una cuesta arriba en el marcador por su fútbol descosido; pero también se contuvo cuando el equipo hizo del encuentro una cuesta abajo para remontar dos goles y ser robado de manera flagrante por un colegiado que no debería pitar nunca más un partido de Primera División.

Del As al Marca

En el Diario As, su especialista arbitral, Pedro Martín, es contundente con la actuación de Bernardino: “El árbitro de los siete pecados capitales de la fase decadente de la era Florentino volvió a tener una actuación lamentable en el Bernabéu. Si en mayo de 2005 provocó que saltaran todos los resortes de la maquinaria madridista tras un partido ante el Villarreal, González Vázquez hizo ayer más méritos para entrar en la lista negra del club blanco. Entre jugadas de difícil apreciación y otras tan claras como el agua, el colegiado gallego fue acumulando errores en contra del Madrid que condicionaron el resultado del encuentro”.

En Marca.com, David Padilla dice: “Pero la derrota del Real Madrid tiene su epicentro en el error del colegiado González Vázquez en el minuto 77 cuando expulsó a Robben tras un claro penalti a Higuaín. Palop agarró dentro del área al 'Pipita' pero el árbitro no señaló nada y Robben realizó una protesta airada que le supuso la segunda amarilla. La jugada tiene miga porque de haberse señalado la pena máxima, Robben no hubiera sido expulsado y el Madrid podría haberse puesto por delante en el marcador. Pero el fallo de González Vázquez dejó al Madrid con diez y el Sevilla aprovechó su superioridad para marcar el 3-4 definitivo en una contra”.

En la red

En la Web 20minutos.es se puede leer: “En otras ocasiones, incluso sin razón, el Real Madrid ha buscado la culpa en la figura del árbitro en cuestión. Ejemplo cercano es la salida de tono de Pedja Mijatovic, casi sin un porqué claro y nada más comenzar la presente Liga.
Sin embargo anoche frente al Sevilla, ante el lamentable arbitraje de González Vázquez, nadie del Real Madrid, ni Schuster, ni Mijatovic, ni ningún jugador de la plantilla se atrevieron mínimamente a quejarse del arbitraje. ¿Por qué?
Todo apunta al estado anímico del equipo. Tras el golpe moral que significó la derrota, nadie del equipo parece con fuerzas de dar explicaciones, de cambiar la situación... y de ni siquiera recurrir a la pataleta del árbitro. Nada.
Ni los dos goles ilegales del Sevilla, ni los dos clamorosos penaltis que no le pitaron al Madrid, ni la rigurosa expulsión de Robben. En otros tiempos, Schuster o los jugadores hubieran cargado contra el arbitraje. Anoche ni eso.
Es más, sólo han surgido voces pesimistas, como la del técnico alemán, manifestado lo imposible que es ganar en el Camp Nou. Con ese ánimo visitará el Madrid al Barça. Con 9 puntos de desventaja y con la moral por los suelos.

 

Incluso en Sur.com se reconoce el atropello de este árbitro gallego, nacido en Alemania pero de corazón culé: “Tras el descanso, el Madrid, con un cambio radical respecto a su actitud de la primera parte, recurrió a la épica, y estuvo a punto del triunfo, que evitó el colegiado al no señalar un claro penalti de Palop a Higuaín y dejar al Madrid con 10 al expulsar a Robben por protestar. Ni el holandés ni Marcelo podrán jugar el sábado en el Camp Nou frente a un Barcelona temible.

En Estrella Digital también se destaca la parcialidad de este colegiado: “Fue la casta del equipo madridista, pese a la derrota, la que calmó los ánimos de una afición que pidió la dimisión de Ramón Calderón en algunas fases de un encuentro en el que el colegiado concedió un gol al Sevilla que debió anular por falta de Kanouté, no sancionó un claro penalti a Higuaín y expulsó a Robben por protestar esta última acción.

De información general

En La Razón, Julián Redondo, también hace mención al atropello de Bernardín que califica de zancadilla al equipo: “Resistir así no es una acto de heroicidad sino de desesperación, que es lo que late en el juego de un equipo hecho trizas y al que ayer, frente al Sevilla, el árbitro también zancadilleó. El público pidió dos penaltis, probable el primero que le hicieron a Higuaín, seguro el segundo, por agarrón de Palop. El resultado fue que Robben, el más destacado entre los madridistas, exigió la pena máxima y vio la segunda amarilla. No jugará en el Camp Nou. Era lo que le faltaba a este Madrid insólito, más furioso que efectivo”.

En fin, son muestras de lo que puede dar que hablar Bernardino, que tiene antecedentes negativos ya no sólo con el Real Madrid, si no de la mayoría de los equipos de Primera División por actuaciones delirantes menos, ¡cómo no!, de Barcelona, cuyos medios afines  no tienen ni el detalle de agradecerle al gallego-culé que expulsara a Robben y le diera más facilidades si cabe para el encuentro del próximo sábado.
 

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