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Trabajo sin premio

  • El Real Madrid demostró casta, trabajo y compromiso en Barcelona aunque no le sirvió para llevarse nada positivo. Un pésimo arbitraje de Medina, loco por la música local, más los goles de Etoo y Messi en los últimos minutos cerraron el partido.
Barcelona 2-0 Real Madrid, la crónica
David Jorquera - La Crónica David Jorquera - La Crónica

Un mosaico deslucido por la lluvia, hasta el punto de no saber si las cartulinas servían para protegerse del líquido elemento o para alzar al aire, intentaron dar comienzo al derbi. El público catalán que, durante toda la semana pedía carnaza y sangre blanca, salió dormido. Acurrucado por la lluvia, el frío y por la suficiencia que, fundamentalmente, la prensa catalana había vendido a lo largo de la semana, los culés no se comieron a nadie desde el inicio. Primera buena señal. Mini punto merengue, que diría Caparrós.

Los 22 ojos de los jugadores del Real Madrid tenían dos figuras a vigilar. Órdenes de empresa. Indicaciones de Juande. Anular a Xavi y Messi implica un cortocircuito en el Barça que ni el mejor ‘pepe gotera’ podía arreglar. Por más que Alves lo intentara por su autopista derecha, el Madrid se defendía como gato panza arriba. Messi encontraba la bandera andaluza de Ramos en el cogote y entre Raúl e Higuaín anulaban a Xavi.

La aventurada avalancha culé no fue tal. Ni mucho menos. Es más, Drenthe, un jugador capaz de volver loco al mejor Maldini de la historia por la improvisación y atolondramiento de sus acciones, tuvo en su pie izquierdo la gloria de adelantar al Madrid. El holandés, rápido para ocupar el boquete que provocaba Alves cada vez que subía al ataque, se enfrentó a un Valdés miedoso que se venció a su izquierda por inercia. El tulipán, que podía haberla clavado en la escuadra o haber enviado el cuero al cuarto anfiteatro, estrelló el balón en el portero catalán. Manos a la cabeza de todo el plantel. La cosa no iba mal. No había, ni por asomo, rastro de la tan cacareada goleada. Nuevo mini punto para los blancos.

La exasperación blaugrana se reflejaba en las barbas del gentleman Guardiola. Al tercer conato de falta recibido por Messi, el señor perfecto e impasible se lanzó como un auténtico poseso a la línea de cal para protestarle a Medina la necesidad de empezar a vestir de amarillo el casillero de los de Juande Ramos. Al final, hasta los tranquilos pierden los nervios. Y es que el Real Madrid no lo estaba haciendo tan mal como los agoreros vaticinaban con el mismo porcentaje de acierto que el mítico Rappel. Eso sí, no hacía falta ser futurólogo para adivinar que la comparecencia de Sneijder sobre el césped iba a ser limitada. El holandés se tuvo que retirar con molestias. El gafe continuaba. Juande tiraba de pelotas. Palanca al campo. La cantera volvía a contar tras el sedentarismo al que se vio abocada en la etapa Schuster.

CASILLAS SE COMIÓ A ETOO

Si Palanca se destetaba en Barcelona, otro canterazo, el últimamente criticado, Casillas, se graduaba. Mejor dicho, se doctoraba. Dedicado a los ‘profesores’ que le han suspendido. A todo esto, el señor Medina señaló un riguroso penalti de Salgado a Busquets que, desde un primer momento, se veía con unas ganas orgásmicas de pitar. Lo hubiera tirado de haberle dejado Etoo, pero el camerunés quería cubrirse de gloria. Su habitual egoísmo le acabaría pasando una mala pasada. Casillas se lo comió con los ojos. El penalti estaba parado de antemano. Y así fue. El amarillo fosforito de Iker deslumbró a Etoo que se encontró con el muro de Móstoles. El de las lamentaciones.

Las curiosidades de la vida, en ocasiones, claras y tapa bocazas, propiciaron que el mejor equipo del mundo se encontrara con el gol del triunfo en un saque de esquina. Al más puro estilo rudimentario. El ‘catapum pa arriba’ que diría Clemente le sirvió a Puyol para brincar y cabecear un balón que rozó en la pierna de Etoo para romper el equilibrio. Con el partido roto, y con Medina en su salsa, el Barcelona del ‘superjuego’, tiró de contraataque para certificar el partido. Ganó el Barça. Ganó Medina. No hubo goleada. Y el sufrimiento se apoderó del Barcelona hasta que un señor vestido de negro desquició, incluso, al mejor del partido. Juande rozó el milagro o, tal vez, es que el Madrid no era tan malo como algunos listillos del micrófono lo quisieron pintar.

 Ficha técnica:

Barcelona: Valdés; Alves, Márquez, Piqué, Puyol; Gudjohnsen (Busquets 63’), Touré, Xavi; Messi, Etoo y Henry

Real Madrid: Casillas; Salgado, Metzelder, Cannavaro, Ramos; Gago, Guti (Javi García 72’), Sneijder (Palanca 35’), Drenthe; Raúl e Higuaín (Van der Vaart 75’)

Goles: 1-0 Etoo (82'), 2-0 Messi (91')

Árbitro: Medina Cantalejo (col. andaluz). Mostró cartulina amarilla a Metzelder (m.22), Sergio Ramos (m.28), Márquez (m.40), Drenthe (m.42), Salgado (m.69), Eto'o (m.83), Casillas (m.90) y a Messi (m.90 3).

Incidencias: Asistieron al encuentro 96.059 espectadores, que llenaron las gradas del Camp Nou, en partido de la decimoquinta jornada de Primera División. En el palco, entre otros, el presidente de la Generalitat, José Montilla; el primer ministro de Escocia, Alex Salmond; el presidente del Parlament de Cataluña, Ernest Benach, y el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu.

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