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"No tengo ni ganas de volver a jugar"

  • "Sólo pido que me disculpen. Soy un ser humano y todo el mundo tiene un momento malo en su vida"
Pepe, hundido por su locura pasajera
Defensa Central Defensa Central

Está viviendo un auténtico tormento. Es el momento de que todo el madridismo le ofrezca su apoyo, porque Pepe no merece lo que le está pasando por perder la cabeza durante medio minuto. El jugador está hundido y le da vueltas a lo que hizo sin encontrar explicación alguna.

"Estot triste y destrozado", manifestaba el día después a haber vivido el momento más dramático de su carrera deportiva. "No me reconozco cuando veo las imágenes. Perdí el control durante unos minutos. Quería ganar para seguir peleando por la Liga", ha manifestado en las páginas del Marca.

"Sólo pido que me disculpen. Soy un ser humano y todo el mundo tiene un momento malo en su vida, pero aseguro que eso no volverá a ocurrir", comentó el lusobrasileño, que agregó: "El martes fue la peor noche de mi vida. Ahora tengo que intentar seguir jugando e intentar hacer las cosas de la mejor forma posible; pero si veo que no tengo forma de volver a jugar, continuaré con mi vida normal y trataré de hacer otra cosa para mantener a mi familia".

El jugador madridista se mostraba completamente desolado por lo que le ocurrió: "Ahora mismo no tengo motivación para nada. Voy a esperar a que salga la sanción porque, de momento, no tengo ganas de volver a jugar al fútbol. No sé cuantos partidos me van a caer, pero sean los que sean, ya estoy viviendo el peor castigo", concluyó el central blanco.

Pidió perdón al árbitro entre sollozos

Pepe ha demostrado ser una persona noble, deportista y buena gente. Su trayectoria en el fútbol español es impecable como lo demuestra que ante el Getafe fue su primera expulsión siendo defensa. El jugador, tras concluir el encuentro empezó a sentir el drama de lo que había hecho. Se encerró en el vestuario y con las manos en la cara lloró amargamente a pesar del consuelo que intentaron ofrecerle sus compañeros.

Media hora después de concluido el encuentro, el jugador se dirigió al vestuario del lamentable colegiado árbitro Delgado Ferreiro al que pidió disculpas entre lágrimas. La sanción que le puede caer es menor de lo esperado, ya que toda la acción que protagonizó será juzgada como una, y no se separarán los hechos de las patadas a Casquero y el puñetazo a Albín.

 

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