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Contra el 'villarato', cojones

  • 2 - 4: Un 'hat-trick' de Raúl deja a los blancos a sólo cuatro puntos del Barcelona, que el sábado próximo visita el Bernabéu. Partido bravo de los de Juande frente a un Sevilla que se dejó la piel
Sevilla 2-4 Real Madrid
Eduardo Torrico - La crónica Eduardo Torrico - La crónica

El muerto estaba bien vivo. El muerto se llamaba Raúl. Llevaba diez años sin marcar un gol en el Sánchez Pizjuán y llevaba varias semanas que no tocaba un balón. A Raúl le falta la velocidad de antes y le fallan las fuerzas. Pero tiene lo que no tienen ni tendrán nunca otros jugadores a los que no sabe muy bien por qué la prensa ha elevado a los altares sin haber hecho ningún mérito para ello: cojones. Raúl tiene más cojones que el caballo de Espartero y los cojones de Raúl sirvieron para que marcara ayer tres goles en Sevilla y para que el Real Madrid mantenga intactas sus esperanzas de renovar el título de Liga, de “su” Liga. Sí, porque después de ver lo que pasó el sábado en Valencia y después de ver lo que pasó este domingo en Sevilla, ya sólo los necios podrán seguir negando que el equipo que mayor legitimidad ha contraído para ganar esta Liga es el Real Madrid.

 

2 - SEVILLA: Palop; Adriano, David Prieto, Escudé, Fernando Navarro; Navas, Duscher (Luis Fabiano, 60’), Romaric (Marsesca, 80'), Perotti (Capel, 65’); Renato y Kanouté.

4 - REAL MADRID: Casillas; Sergio Ramos, Cannavaro, Metzelder, Torres; Higuaín (Van der Vaart, 85'), Lass, Gago, Marcelo; Guti (Javi García, 78) y Raúl (Huntelaar, 68’).

GOLES: 1-0 Renato (16’). 1-1 Raúl (46’). 1-2 Raúl (63’). 1-3 Raúl (66’). 2-3 Capel (80'). 2-4 Marcelo (92').

ÁRBITRO: Pérez-Burrull (Colegio Cántabro). Tarjeta amarilla para Marcelo (32'), Duscher (45’), David Prieto (57’), Romaric (74’), Luis Fabiano (86') y Lass (90').

INCIDENCIAS: Estadio Sánchez Pizjuán. Lleno a reventar.

El Sevilla salió a morder desde el primer segundo. Si hubiera mostrado ese espíritu guerrero hace una semana en el Campo Nuevo, otro gallo le habría cantado. La presión sevillista en todo el terreno no tardó en dar sus frutos. Poco después del primer cuarto de hora, Perotti centró desde la izquierda, Torres se quedó quieto y Renató cabeceó con absoluta comodidad al fondo de la portería. Se mascaba la tragedia. En el minuto 20, Kanouté perdonó el segundo y, un minuto después, Perotti ganó por velocidad a Sergio Ramos y se quedó solo ante Casillas, pero no supo superarlo en el mano a mano.

A partir de ese momento, el Real Madrid se fue sacudiendo el dominio del Sevilla y Raúl, tras la media hora, tuvo dos buenas oportunidades, pero el balón le cayó en ambos casos en el pie izquierdo, el malo, y no pudo rematar bien. No era la tarde propicia para los milagros de Higuaín, pero sí para los milagros de Raúl, que en la prolongación aprovechó un servicio de Metzelder (extraordinario el alemán durante toda la tarde) para poner el empate en el marcador.

Sale a relucir la casta

Tras el descanso, el Real Madrid empezó a creer que podía ganar el partido. Se fue hacia arriba. Y llegó el festival de Raúl. En el 63, aprovechó un pase mordido de Torres para subir el segundo al marcador. Y en el 66, aprovechó un mal despeje de Palop, tras un centro de Higuaín, para marcar el tercero.

Todo parecía hecho. Pero el Real Madrid empezó a pecar de conservadurismo, en parte también por los cambios efectuados por Juande (Huntelaar por el trigoleador y Javi García por un muy entonado Guti). El resto lo puso Sergio Ramos, quien, en uno de los despistes infantiles que le caracterizan, dejó el balón en bandeja a Capel, que acaba de ingresar al campo, para acortar distancias. Pero de ahí al final, el empuje del Sevilla fue más ficticio que real. Por si quedara alguna duda, Marcelo, que sigue en racha goleadora, marcó el cuarto ttanto en los minutos de añadido. La Liga sigue viva, a pesar del Barcelona y de los árbitros. Y Raúl sigue agigantando su leyenda.

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