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Medio siglo de monipodio* culé

  • El Real Madrid fue su primera víctima europea; el Chelsea, 49 años después, la última... por ahora
El Madrid, su primera víctima europea; el Chelsea, 49 años después, la última... por ahora
I.L. I.L.

El 8 de agosto de 1963, Ronald Biggs, junto a otros facinerosos, asaltó el expreso que unía Londres con Glasgow. Se llevó 2,6 millones de libras esterlinas (una auténtica fortuna para la época) y asesinó al maquinista. La prensa sensacionalista inglesa no dudó en calificar aquel suceso como “El Atraco del Siglo”. Se equivocaba. En realidad, “El Atraco del Siglo” había tenido lugar poco antes. Exactamente, en noviembre de 1960. Fue un atraco doble: primero, en Madrid; luego, en Barcelona. Lo perpetraron dos ingleses, como Biggs. Uno se llamaba Arthur Ellis y otro se llamaba Reginald Leafe. Y sus cómplices, once, vestían con camiseta azulgrana. Ellos consiguieron lo que nadie había conseguido en los cinco años anteriores: derrotar al Real Madrid en la Copa de Europa.

Casi cincuenta años después, tenemos otro “Atraco del siglo” (ahora, del siglo XXI). Ha sido en Londres, en Stamford Bridge. Y de nuevo ha sido el Barcelona el que lo ha perpetrado, ahora en colaboración con un facineroso noruego apellidado Ovrebo. Ésta es la historia de medio siglo de robos azulgrana por Europa. A los pobres europeos todavía les sorprende. A los españoles, ya no, porque el atraco del Barcelona es el pan nuestro de cada fin de semana.

Era la sexta edición de la Copa de Europa. El Real Madrid había aprovechado las cinco anteriores para convertirse en el club más importante de la Historia del fútbol. El sorteo de la UEFA emparejó al equipo blanco con el Barcelona, que la temporada anterior se había proclamado campeón de Liga. El primer encuentro se disputó el 9 de noviembre de 1960 en el Bernabéu. Pitaba un inglés, Arthur Ellis, muy del gusto de la UEFA. Enrique Mateos y Gento pusieron en ventaja al Real Madrid antes del descanso y Luis Suárez acortó distancias en el minuto 72.

Y entonces, fue cuando se produjo el atraco: a dos minutos para el final del partido, Evaristo pasó el balón a Kocsis, en claro fuera de juego, marcó. El linier se quedó clavado, con el banderín levantado, indicando la posición antirreglamentaria del húngaro. Pero Ellis hizo caso omiso a su ayundante y permitió seguir la jugada. Vicente, completamente solo ante Kocsis, derribó a éste… fuera del área. Pero Ellis, ante el estupor los 125.000 aficionados que llenaban el Bernabéu, pitó penalti, que, pateado por Suárez, supuso el empate (algunos años más tarde, por una acción idéntica de Rifé sobre Velázquez, en el Campo Nuevo, que Guruceta convirtió en penalti, sirvió para que el Barcelona inaugurara su particular valle de lágrimas contra el centralismo).

El crimen de Mr. Ellis

La prensa nacional reflejó el robo. Y también la internacional, como no podía ser de otra manera. L’Equipe, por ejemplo, tituló a toda página: "El crimen de Mr. Ellis".

Pero aún quedaba rematar la fechoría. Fue el Campo Nuevo, quince días después. El árbitro esta vez era Leafe, otro protegido de la UEFA. Leafe, por difícil que parezca, superó a Ellis, y llegó a anular… ¡cuatro goles! (todos ellos legales) al Real Madrid. En el minuto 27, Canario sufrió un penalti, que no pitó Leafe; el balón lo recogió Del Sol, que batió a Ramallets, pero el árbitro no sólo no dio validez al gol, sino que pitó falta en contra de los madridistas. En el 69, Puskas centró desde la mitad del campo a Di Stéfano y esté marcó con la cabeza: Leafe anuló el tanto por fuera de juego, a pesar de que Gracia deshacía tal situación.

Mermado por la lesión de Pachín (entonces no se podían hacer cambios), el Real Madrid empezó a apisonar al Barcelona. Cojo y todo, Pachín marcó y, de nuevo, Leafe anuló el gol. Faltaba sólo la guinda: un disparo de Gento fue sacado por Gracia de dentro de la portería: Leafe ni siquiera se molestó en consultar al linier y ordenó que siguiera la jugada como tal cosa. Leafe finalizó su impecable actuacióon pitando el final del partido cuando aún no se había cumplido el minuto 90: Canario había marcado poco antes y al inglés le dio miedo que el Real Madrid empatara. Ganó (es un decir) el Barcelona por 2-1 y los blancos, por primera vez, cayeron en la Copa de Europa.

Unanimidad: fue un robo

Para que nadie pueda calificar de parciales las crónicas de los periodistas españoles, escandalizados por el atraco, reproduciremos aquí únicamente lo que dijo la prensa extranjera: "El Real Madrid se marcha como los campeones que nunca han dejado de serlo" (Daily Express, Ingalterra). "Los jugadores del Madrid nunca fueron tan grandes como en esta derrota. La tragedia fue que el Real Madrid se mostró claramente superior durante todo el partido y fueron desesperadamente desgraciados por no lograr la diferencia que merecieron" (Daily Herald, Inglaterra). "El gran vencido del Camp Nou fue el árbitro. Tres goles anulados. Mr. Leafe, el árbitro, ha eliminado al Real Madrid de la Copa de Europa. Los jugadores del Real Madrid han perdido su Copa de Europa, contra toda lógica, a favor de una injusticia y mostrándose superiores a sus vencedores. Han producido un fútbol de mayor calidad. Han sido los protagonistas exclusivos del espectáculo de ayer noche en Barcelona. Fue una victoria, pero no un éxito. Y mucho menos un triunfo… Todos los honores van al vencido, abatido por la coalición de la suerte y el arbitraje. Así, pues, no es lo que había soñado el Barcelona, durante días, semanas, meses, años. No se figuraba que si subía un día al Capitolio sería por la puerta de servicio" (Le Equipe, Francia).

La historia siempre se repite cuando el Barcelona está de por medio. Han pasado 49 años, han cambiado los nombres, pero las artes (las malas artes) y el resultado siempre son los mismos. Ayer (1960) fue el Real Madrid; hoy (2009) es el Chelsea. Mañana, ¡Dios dirá, porque con el Barcelona nadie está a salvo!

* Monipodio, según la RAE: Convenio de personas que asocian y confabulan para fines ilícitos

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