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El árbitro y la mala suerte acaban con el sueño del ascenso

  • Pájara Playas 4-1 RM.Castilla
Pájara Playas 4-1 RM.Castilla
Defensa Central - Madrid Defensa Central - Madrid

El filial madridista ha dicho esta tarde adiós al sueño del ascenso merced a la derrota en la última jornada ante el Pájara Playas en un partido que quedó marcado muy pronto por la expulsión del madridista Acuña en el minuto 30 y por la escasa efectividad merengue ante la portería rival. El Castilla volvió a vivir, otra jornada más, un lamentable arbitraje que permitió todas las jugarretas del equipo local y que fue implacable con los hombres de Lopetegui.

El encuentro quedó muy pronto cuesta arriba para el Castilla, que encajó el primer gol en el minuto uno de partido. El tanto en contra activó a los jugadores madridistas, que desde entonces prácticamente no abandonaron el campo del Pájara Playas. Fue en el minuto 15 cuando Acuña -otra vez Acuña- puso las tablas en el marcador, espoleando definitivamente al filial merengue. Una reacción que se vio cortada de raíz cuando el trencilla de turno expulsó al propio Acuña, uno de los jugadores más activos del partido. El motivo, sólo el árbitro lo sabe, aunque pudo ser debido a un insulto del delantero paraguayo. Tanto Julen Lopetegui como el propio Acuña protestaron mucho esta decisión, que consideraron a todas luces injusta, máxime después de que el segundo entrenador también hubiera sido expulsado.

Una vez más con uno menos sobre el campo, y con la friolera de sesenta minutos por delante, el Castilla nunca le perdió la cara al partido, pero de nuevo Héctor volvió a adelantar a los locales en una jugada en la que Felipe Ramos no estuvo muy afortunado. El partido se ponía muy cuesta arriba para el filial merengue, lo que obligó a los chicos de Lopetegui a derrochar coraje y entrega durante toda la segunda mitad.

EL ÁRBITRO PERMITIÓ LAS CONTINUAS PÉRDIDAS DE TIEMPO DE UN MOTIVADO PÁJARA

El Castilla fue también el único equipo sobre el campo tras el descanso, pero el Pájara Playas se dedicaba a parar el partido con continuos piscinazos y pérdidas de tiempo que contaron con el consentimiento del colegiado. Con el filial blanco volcado sobre la portería local, los jugadores madridistas no acertaban con el tanto que les diera alas ante un equipo que se encerró atrás para conservar con uñas y dientes el resultado, algo un tanto desconcertante cuando la victoria no le valía para absolutamente nada al estar descendido matemáticamente. En una de esas jugadas en el minuto 85, Héctor finiquitó el partido y firmó su hat-trick particular en un contraataque que Tébar no acertó a frenar.

El sueño del ascenso había muerto y las caras de los jugadores merengues reflejaban la impotencia de una plantilla que ha luchado durante toda la temporada para quedarse a las puertas de los playoffs. Y por su parte, el Pájara Playas derrochaba muy poca deportividad con varios gestos de escaso respeto hacia la plantilla blanca, como la celebración del cuarto gol por parte de José, un tanto inútil a todas luces en el descuento que fue festejado como si de una final de Champions se tratara. Curiosamente, al mismo tiempo en Murcia marcaba el Leganés el gol de la victoria pepinera que hubiera hecho inservible una victoria del filial madridista.

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