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Juande Ramos entra en la historia

  • 1 - 3: Cuarta derrota consecutiva, ahora frente a un Mallorca que dejó nuevamente en evidencia al equipo blanco
Real Madrid 1-3 Mallorca
Eduardo Torrico - La crónica Eduardo Torrico - La crónica

Juande Ramos ha entrado definitivamente en la historia del Real Madrid. Pero en la historia negra. Rara vez este equipo perdió cuatro partidos seguidos en la Liga y nunca le marcaron quince goles en cuatro partidos. Juande Ramos, que aún se postula en algunos medios de comunicación como entrenador ideal para el próximo proyecto, nos intentó convencer desde el principio a todos de que el buen juego, dadas las circunstancias, no era lo importante y de que lo único que contaban eran los resultados. Pues ahí están los resultados, tercos y reiterativos, para dejar bien claro que Juande Ramos no está capacitado para entrenar a un club grande como el Real Madrid. Lo mejor de todo es que el del próximo fin de semana será el último partido de Juande Ramos y que ya muy pronto será sólo un mal recuerdo para el madridismo.

1 - REAL MADRID: Casillas; Torres, Sergio Ramos, Cannavaro (Javi García, 55'), Marcelo (Drenthe 68'); Higuaín, Lass, Van der Vaart, Robben; Huntelaar (Huntelaar, 55') y Raúl.

3 - MALLORCA: Moyá; Josemi, David Navarro, Ramis, Ayoze; Varela (Castro, 80'), Mario Suárez, Cléber Santana, Arango; Jurado (Webó, 84) y Adúriz (Keita, 68').

GOLES: 1-0 Higuaín (20'). 1-1 Arango (26'). 1-2 Cléber Santana (59'). 1-3 Keita (71').

ÁRBITRO: Ayza Gámez (Comité Valenciano). Tarjeta amarilla para Arango (5'), Van der Vaart (44'), Sergio Ramos (58'), Mario Suárez (63'), Javi García (70') y Drenthe (74').

ESTADIO: Santiago Bernabeu. La entrada más floja de toda la temporada (unos 50.000 espectadores).

Es cierto que ni Real Madrid ni Mallorca se jugaban nada. Pero no es menos cierto que, una vez más, Juande Ramos fue incapaz de insuflar a los suyos el espíritu necesario para dar una imagen acorde a lo que significan esta camiseta y este escudo. Repitió la misma formación, con algún pequeño cambio, que ha venido utilizando desde el pasado mes de diciembre, intentando demostrar no sé qué ni a quién. Si nada se jugaba el Real Madrid, ¿no habría sido una buena ocasión de ver en acción a aquéllos con los que no ha contado? ¿O es que temía que le dejaran en evidencia?

Marcó Higuaín a los 20 minutos, al cabecear una falta sacada por Van der Vaart desde la izquierda. El gol fue el preludio de la siesta, circunstancia que aprovechó el Mallorca para empatar seis minutos más tarde, por medio de Arango, y para adueñarse definitivamente del partido. En la reanudación, poco después de haber realizado uno de esos dobles cambios absurdos que sólo Juande es capaz de realizar (Parejo por Huntelaar y Javi Navarro por Cannavaro, para homenajear al italiano en su despedida del Bernabéu, como si hubiera contraído algún mérito para el homenaje), Cléber Santana marcó un golazo y Keita, en otra acción individual, dio la puntilla al peor Real Madrid que se recuerda en muchos años.

Lo de Juande esta temporada ha sido una gran mentira. La triunfal racha de resultados sólo se explica por la endeblez de la Liga española. Cuando llegaron los equipos más o menos fuertes (Liverpool, Atlético de Madrid, Barcelona, Valencia y Villarreal), Juande fue incapaz de ganar uno. Y ahí está su balance en el tramo final: cuatro derrotas consecutivas, que podrían ser cinco si Osasuna, que se juega la permanencia, gana en la clausura del campeonato. Desde luego, una gesta que tardará mucho tiempo en igualarse.

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