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Derrota de cabeza y a la italiana

  • Cannavaro abrió el marcador para los italianos. El Madrid jugó bien durante 60 minutos, el tiempo que le duró el físico. Los juventinos se tomaron el partido demasiado en serio y frieron a patadas a los blancos
Peace Cup: Real Madrid 1-2 Juventus
David Jorquera - La Crónica David Jorquera - La Crónica

El Real Madrid cosechó la primera derrota de la pretemporada ante la Juventus (1-2). Los italianos tiraron de su habitual perrería para superar a los blancos gracias a dos remates de cabeza, la asignatura pendiente de los de Pellegrini. Ronaldo lo intentó en todo momento, pero el patatal del Sánchez Pizjuán no le favoreció. La próxima cita será en EE.UU, ya con los Kaká, Casillas, Ramos, Albiol y compañía.

Los prototipos y etiquetas en el mundo del fútbol se cuelgan con razón. Que la Juventus es un equipo defensivo que vive de su potra es algo que saben en Italia, en España y en el tan requerido últimamente mercado asiático. Todo el mundo sabe a lo que juega pero es muy difícil no dejarse sorprender. No se habían cumplido ni tres minutos de partido cuando Cannavaro, sí el mismo que pasó con más pena que gloria por el Madrid, conectó de cabeza (¡qué casualidad, otro balón parado!) el primer gol del partido. Con gente todavía por sentar en el estadio, con las televisiones recién conectadas la Juve ya ganaba. Es el sino de los italianos y, por desgracia, llegó desde el punto negro del Madrid esta pretemporada, de cabeza.

Ficha técnica:

1 - Real Madrid: Dudek; Miguel Torres, Pepe, Metzelder, Drenthe; Granero, Lass Diarra, Guti (Gago, m.79), Cristiano Ronaldo; Raúl (Negredo, m.72) y Benzema (Higuaín, m.72).

2 - Juventus: Buffon; Grygera, Chiellini, Cannavaro (Legrottaglie, m.46), Salihamidzic; Camoranesi, Felipe Melo (Marrone, m.72), Giovinco (Zanetti, m.61), Tiago Mendes; Amauri y Del Piero (Iaquinta, m.68).

Goles: 0-1, M.03: Cannavaro. 1-1, M.40: Cristiano Ronaldo, de penalti. 1-2, M.49: Salihamidzic.

Árbitro: Stephan Johannesson (Suecia). Amonestó a los jugadores de la Juventus Melo (m.13), Salihahamidzic (m.62), Camoranesi, m.74), Grygera (m.89) y Amauri (m.93) y a los del Real Madrid Granero (m.25) y Drenthe (34).

Incidencias: Partido disputado en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán ante cerca de 30.000 espectadores. Terreno de juego en regulares condiciones, que se levantó en algunas zona al estar sembrado recientemente. Antes del encuentro se guardó un minuto de silencio por el atentado terrorista de Palma de Mallorca y por el fallecimiento del técnico británico Bobby Robson, que lo fuera del Oporto y del FC Barcelona, entre otros equipos. En la segunda parte, el árbitro sueco Stephan Johannesson no pudo dirigir el choque por unos problemas físicos y lo tuvo que hacer el cuarto árbitro, el israelí Alon Yefet, por lo que la reanudación se demoró algunos minutos.

A partir de aquí el Madrid se templó y comenzó a jugar como se le demanda. Bueno, lo intentaba. El pésimo estado del terreno de juego, con más arena blanca que la Playa de Jandía, imposibilitaba ver una mejor distribución del cuero. Sin embargo, los blancos se mostraron con mayor y mejor predisposición en el toque que en partidos anteriores. Pellegrini abandonó esa obsesión que parece tener con el doble pivote defensivo. Sacó a Gago del once titular, y dejó que Guti pusiera la música junto al 'puerta' Lass. Granero se alternaba con Cristiano por todo el campo al igual que hacían Raúl y Benzema en la delantera.

El guión del partido se estaba cumpliendo punto por punto. La Juventus había conseguido su gol inicial de cabeza en un fallo defensivo del Madrid. Los blancos, entonces, se apoderaron del balón, y achucharon a los italianos que encontraron, como de costumbre, su nidito de amor en el área defendida por Buffón. Las paredes que Ronaldo y Granero intentaban en la frontal morían en la defensa italiana, aunque en el ambiente rondaba un tufillo de que alguna de ellas cristalizaría en gol. Y así fue.

Ronaldo, que igual te juega en la banda que se deja caer por el centro, encontró en la corona del área un resquicio para encontrar al siempre batallador Raúl. El capitán brilla más por su entrega por la efectividad, y en esta ocasión aprovechó la torpeza de Chiellini para sacarle un penalti de jugador pillo. Cristiano Ronaldo, que le ha tomado cariño a los 11 metros, engañó a Buffón sin arriesgarse, pues el césped (la playa de Sevilla, mejor dicho) no invitaba a colocaciones en las escuadras ni en las bases de los palos. Por el centro, tan pancho, el portugués hacía justicia e igualaba la contienda.

El paso por los vestuarios no impidió que el Madrid volviera a caer en la misma piedra. La Juve, especialista en la recepción de regalos, aprovechó el enésimo fallo de la defensa en zona que el nuevo Madrid plantea en los balones parados. Salihamidzic, un tipo que no levanta dos palmos del suelo, se elevó completamente solo en el área blanca y cabeceó a la red de un Dudek que calcó el mejor de los movimientos de las estatuas ecuestres.

CANSANCIO Y PATADAS ITALIANAS

El transcurrir del tiempo no le hizo bien al Madrid. Al equipo le pesaban las piernas como si cada jugador llevara pesas de 10 kilos en las medias, y la Juventus sólo tenía que preocuparse de destruir y destruir. La especialidad de los italianos hasta en los amistosos. Camoranesi repartió faltas y patadas de todos los colores y sabores. Se quedó tan ancho pues tenía el favor de un arbitraje de pretemporada.

Con el Madrid muriendo en el intento, la Juve sacó la mejor de sus armas: la violencia. Un tal Grygera, al que posiblemente conocerán en su casa y que en sus ratos libres hará de matón de barrio, estuvo a punto de cargarse la rodilla de Cristiano Ronaldo con una patada tan avergonzante para el espectáculo como para el árbitro que sólo le sacó la tarjeta amarilla.

Los posteriores intentos de Pepe y el propio Cristiano Ronaldo que, por suerte, pudo acabar el partido sin pasar por la enfermería, quedaron en nada. Dos despistes defensivos le sirvieron a la Juventus para llevarse un partido que, por parte de los italianos, fue de todo menos amistoso. El Madrid progresa adecuadamente, pero suspende en 'cabeza'.

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