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La máquina empieza a funcionar

  • Dos goles de Raúl, y uno de Cristiano, Benzema y Robben
Goleada en Toronto con un gran primer tiempo
Alberto Piñero Alberto Piñero

Debutó Kaká. Debutó Arbeloa. Debutó Albiol y debutó Xabi Alonso. Y todo coincidiendo con el partido más completo que ha hecho el Real Madrid en lo que llevamos de pretemporada. La máquina empieza a funcionar como Pellegrini desea, y es que el equipo hizo un gran primer tiempo en el que  borraron del campo al Toronto a base de presión, velocidad y acierto.

Kaká tenía su debut dentro de en un equipo que ya tiene un cierto recorrido y en el que debía encontrar su sitio dentro del campo. No era fácil encontrarlo entre tanto virtuoso, pero su calidad le allanó el camino aderezado con esos cambios de ritmo maravillosos. Arbeloa aportó mucho en defensa y ayudó en ataque, dejando patente que su doctorado en el Liverpool le abre las puertas en este Madrid o en cualquier equipo. Y Albiol cumplió en la derecha del centro de la defensa, dejando constancia de ser un jugador muy seguro y que sabe leer muy bien el fútbol.

LA FICHA

1 Toronto: Stefan Frei (Brian Edwards 46), Marvell Wynne, Emmanuel Gomez (Marco Velez 80), Adrian Serioux (Nick Garcia 46), Jim Brennan (Fuad Ibrahim 82), Dwayne De Rosario, Amado Guevara (Chad Barrett 46) (Gabe Gala 72), Sam Cronin, Carl Robinson (Amadou Sanyang 46), Ali Gerba (O'Brian White 63), Pablo Vitti (Danny Dichio 74),

5 Real Madrid:Casillas (Dudek, 45'); Arbeloa (Torres, 45'), Albiol (Pepe, 45'), Metzelder (Garay, 80'), Drenthe (Higuaín, 80'), Lass, Guti (Xabi Alonso, 62'), Cristiano Ronaldo (Robben, 62'), Kaká (Granero, 45'), Raúl (Negredo 62') y Benzema

Goles: 0-1, Raúl (7'). 0-2, Cristiano Rnaldo (17'). 0-3, Raúl (25'). 0-4, Benzema (63'). 1-4, Gala (75'). 1-5, Robben (84')

Árbitro: P. Ward. Dejó sin sancionar dos claros penaltis, uno a Kaká en la primera parte y otro a Benzema en la segunda.

Campo: BMO Field de Toronto. Lleno hasta la bandera, más de 22.000 espectadores

 

El Madrid arrolló a los canadienses en una gran primera parte, a base de presión sin balón y de velocidad con él. Intentó jugar con las líneas muy juntas, presionando desde muy arriba la salida del juego rival. Esto hizo que llevara siempre la iniciativa, el protagonismo del juego sin dar casi opciones a un contrario que se veía desbordado y obligado a parapetarse en su campo. Con la pelota en los pies los madridistas parecía que jugaban a cámara rápida, a base de conducir el balón, con paredes de primeras o pases cortos que alternaba con los largos en perpendicular para sorprender al contrario.

Lució todo el equipo en el primer tiempo

Los detalles negativos que Pellegrini seguro se pensará es que con un equipo tan adelantado y repleto de jugadores de perfil más ofensivo que defensivo, crecen los riesgos de ser cazado al contragolpe. Por ahí puede sufrir este Madrid técnico y creativo. Quizá el problema es que con Kaká en el campo, Lass necesita un socio defensivo más solidario que Guti que bien podría ser Xabi Alonso. Especialmente en los partidos lejos del Bernabéu.

Como diría Tomás Guash, el Madrid dejó ‘toronto’ a su rival en los primeros 45 minutos. Lució todo el equipo y en especial los tres atacantes, con un Benzemá arriba que trabaja para sus compañeros y que es un peligro como asistente dentro del área. Raúl se marcó un partido de chapó, con dos goles y un trabajo a conciencia como sólo él sabe explotar. Cristiano volvió a mostrar ese fútbol supersónico y espectacular que tuvo su premio con el 2-0. Fue un ataque de pesadilla para los canadienses.

Guti estuvo bien en la distribución, y aunque empezó errático acabó acertado. Lass no defrauda nunca y fue el bombero de siempre en el centro del campo con esa decisión inquebrantable. Drenthe estuvo a la altura del equipo, en base a una disciplina prusiana en la banda izquierda y Metzelder congenió con Albiol para cerrar el centro de la defensa.

Los goles

El encuentro lo rompió el 0-1 de Raúl a los 7 minutos, en un balón que cazó en el área para clavarlo en la portería canadiense tras un amago de izquierda y salida por derecha. El 0-2 llegó diez minutos después, en una conexión entre Benzemá y Cristiano Ronaldo que demuestra que se entienden dentro y fuera del campo: diagonal de Lass que CR9 cede de cabeza al francés tras un salto monumental, y éste le devuelve de primeras y en carrera para que el luso entrando en el área mandara el balón a las redes. Y el 0-3 llegó a la salida de un córner largo que Albiol metió al segundo palo donde Metzelder cabeceó de nuevo al otro palo para que Raúl hiciera su segundo gol. pero este de cabeza.

El cuarto llegó ya a los 17 minutos de la segunda mitad, cuando Pellegrini ya había introducido siete cambios. Fue una excelente jugada individual de Negredo por la izquierda, profundizó hasta la línea de fondo a la altura de la línea del  área pequeña y pase de la muerte para que Benzema marcara a placer. El gol canadiense llegó en un doble fallo, en un disparo raso que se iba fuera pero que Dudek intentó detener dejando el balón muerto para que Gala le robara la cartera a un atolondrado Torres. Cerró el partido Robben, aprovechando un gran pase en profundidad de Benzemá, que regateó el meta canadiense para  marcar a puerta vacía.

Debut de Xabi Alonso

El Madrid en la segunda mitad cambió casi toda su fisonomía. De salida Pellegrini hizo cuatro cambios, quince minutos después, tres y a diez del final, dos: total, nueve. Evidentemente el equipo se desdibujó un poco y el partido se equilibró. Del 4-2-3-1 del primer tiempo pasó al 4-4-2. Y entre los cambios apareció el último fichaje llegado a la casa blanca, Xabi Alonso, que debutó a los 62 minutos sustituyendo a Guti. El de Tolosa se sumaba ya a un partido decidido en el que ya no había casi nada en juego salvo acciones brillantes y meritorias que eclipsaban el efecto equipo. Eso sí, dejó constancia que él lee el fútbol con sencillez y lo escribe con pases precisos.

Sin embargo y a pesar de que bajó la presión, el Madrid siguió llevando la iniciativa y buscando las conexiones con constantes  pases, aunque con menos verticalidad que en la primera mitad. El ritmo del juego había bajado y los blancos contemporizaban más el juego sin renunciar a buscar la portería rival. Así se consumieron los minutos con un parcial en este tiempo también favorable de 1-2 y un buen sabor de boca. Y es que Pellegrini, ya lo decía en la previa, tiene mucho y bueno donde elegir.

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