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56 años de 'Saeta blanca'

  • Di Stefano cumple su quincuagésimo sexto aniversario desde que debutara con el Madrid tal y como empezó, siendo un referente en el club de Chamartín
Tal día como hoy debutó con el Madrid
Borja Fernández Borja Fernández

Uno ya no sabe si el legendario Alfredo Di Stéfano acaparó más reconocimiento durante su carrera profesional o tras su retirada, lo único seguro es que de una u otra forma todos los halagos y efemérides referentes al mítico '9' del Real Madrid están más que justificados.

Un 23 de septiembre de 1953 se presentó ante una afición que sería suya para siempre Alfredo Di Stefano. El rival: el Nancy francés. Don Alfredo llegó a las diez de la mañana a la Estación de Atocha, pasó el reconocimiento médico, dejó a su familia en el Hotel y, a las dos de la tarde, estaba en el estadio. El equipo francés ganaría el encuentro (2-4), aunque el conjunto madrileño estaba integrado por jugadores no habituales. Di stéfano llevaba dos meses sin entrenar, pero marcó un gol y ya encandiló al madridismo. El resto es historia.

510 partidos con el Real Madrid, en los que marcó 418 goles, ocho Ligas, cinco Copas de Europa, una Copa de España, una Copa Intercontinental, dos Copas Latinas, una Pequeña Copa del Mundo, tres Trofeos Carranza y un Trofeo Benito Villamarín, entre muchos otros títulos. Además, se proclamó cinco veces “Pichichi” en las temporadas 1953/54, 1955/56, 1956/57, 1957/58 y 1958/59, y fue Balón de Oro en 1957 y 1959.

Dentro y fuera del campo, Di Stefano se convirtió en un símbolo del madridismo. Destacó por encima de nombres que son parte, también, de la historia del fútbol: Gento, Kopa, Puskas, Santamaría... jugaron a su lado pero el hispano-argentino siempre fue un paso por delante. Se retiró el 27 de mayo de 1964 en Viena, en la final de la novena edición de la Copa de Europa, cuando consideró que, el fútbol y él mismo, se habían dado todo lo que tenían dentro.

Ahora, algunos intentan seguir sus pasos, caso de Raúl, y ser más que un deportista o unos números y unas estadísticas, mero recuerdo en la memoria de algunos, sino ir más allá, ser un ejemplo a seguir para los jugadores del futuro, para los jóvenes, para la gente. Ser un futbolista. De momento Don Alfredo ya lo ha conseguido: ser historia viva de este deporte.

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