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Morientes salió del Bernabéu de nuevo ovacionado

  • Heinze, muy activo en su regreso al Bernabéu
Heinze, muy activo en su regreso al Bernabéu
EFE EFE

Fernando Morientes, que se llevó una cerrada ovación de la afición del Santiago Bernabéu cuando fue sustituido, y el argentino Gabriel Heinze, que ha comandado el centro de la defensa del Marsella, volvieron a reencontrarse con el Real Madrid en la vuelta a la que fue su casa.

Morientes y Heinze fueron alineados de inicio por el técnico francés Didier Deschamps, con sorpresa en el caso del delantero manchego, pues en el once se esperaba la presencia del brasileño Brandao. Durante los 62 minutos que estuvo en el campo Morientes trabajó mucho para sus compañeros, ofreciéndose para recibir el balón a la altura del medio campo y dejándose caer a la banda derecha, donde dejó un bonito detalle técnico mediado el primer tiempo con una jugada individual.

Sin embargo la vigilancia de Pepe y Albiol, así como la mayor carga ofensiva de su equipo sobre el flanco izquierdo, le dieron poco protagonismo y acabó sustituido por Brandao en el minuto 62, entre una gran ovación de los aficionados blancos. Devolvió los aplausos nada más abandonar el terreno de juego. Era la segunda vez que Morientes visitaba el Bernabéu en competición europea vistiendo otros colores, puesto que ya lo hizo hace cuatro años cuando jugaba en las filas del Mónaco francés. El aquella ocasión el delantero español anotó un gol que fue ovacionado y que a la postre sería vital para que su equipo, que perdió aquel choque por 4-2, accediera a cuartos de final gracias al 3-1 de la vuelta.

Por su parte, Gabriel Heinze se mostró muy activo durante todo el partido en el centro de la zaga, primero junto al senegalés Diawara y posteriormente con el francés Julien Rodríguez. El argentino, que este verano fue traspasado al Marsella, medió en un amago de trifulca producido tras un codazo de M'Bia sobre Fernando Gago y fue de los que más protestó el penalti que dio origen al segundo gol, lo que le valió una tarjeta amarilla.

Desde su posición no paró de arengar y de colocar al resto del equipo durante los 90 minutos, aportando su experiencia, y se incorporó a todas las jugadas a balón parado disponiendo incluso de una ocasión de gol en un remate de cabeza que se marchó desviado.

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