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El Madrid, cuando pierde da la mano

  • El señorío blanco, intacto en Alcorcón a pesar de la debacle copera
El señorío merengue, intacto en Alcorcón a pesar de la debacle en Copa
Alberto Piñero - Madrid Alberto Piñero - Madrid

"Enemigo en la contienda, cuando pierde da la mano sin envidias ni rencores, como bueno y fiel hermano" reza el himno del Real Madrid en una de sus estrofas. Y aunque la imagen del club blanco salió el martes muy manchada de Alcorcón por la derrota, la desidia sobre el verde y los conflictos internos, hubo algunos jugadores de la plantilla que demostraron que lo del señorío madridista no es una chirigota. Concretamente dos, Ruud Van Nistelrooy y Raúl González.

 

El holandés reaparecía en la localidad del sur de Madrid tras superar la lesión que sufrió ante el Xerez y que le ha mantenido de nuevo apartado de los terrenos de juego durante unas cuatro semanas. Ruud no fue de la partida, de hecho sólo disputó dieciocho minutos, pero eso no fue óbice para que el holandés entrara en el vestuario del Alcorcón tras el partido para felicitar a los jugadores locales, a los que no les unía nada y con los que apenas había coincidido durante cuarto de hora sobre el verde del Municipal de Santo Domingo. Y es que además de un gran amante del fútbol, el espigado delantero es un grandísimo profesional y una excelente persona, y supo reconocer el mérito del modesto club alcorconero.

Al igual que Van Nistelrooy, otro de los jugadores y buques insignia del vestuario que también acudió a felicitar a los jugadores del Alcorcón fue Raúl. El gran capitán cumple hoy quince años en Primera y en la élite del fútbol mundial, pero tampoco quiso pasar por alto la oportunidad de reconocer a los futbolistas locales el gran triunfo que acababan de conseguir.

Y es más, pues una vez que el capitán había dado la cara por sus compañeros y por el club ante los medios de comunicación -como siempre hace en los malos momentos para el madridismo-, el '7' blanco fue 'abordado' en su trayecto hacia el autocar del club por Anquela. El entrenador del Alcorcón le pidió entonces a Raúl que posara para una foto con una de sus admiradoras más especiales, su hija. A pesar de los cuatro goles, de haber tenido que pedir perdón públicamente al madridismo y de toda la controversia que se formó en relación a Guti, Pellegrini y Valdano, el capitán merengue accedió con la mejor de sus sonrisas a fotografiarse con la hija de Anquela, e incluso le regaló su camiseta. Y es que para algunos, lo del señorío no es papel mojado.

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