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Kaká capitaneó el triunfo amarillo

  • Brasil 1-0 Inglaterra
Brasil 1-0 Inglaterra
EFE - Doha EFE - Doha

La selección brasileña, liderada por el madridista Kaká, se impuso a Inglaterra en uno de los partidos más vistosos de la jornada. El jugador del Real Madrid fue el encargado de dirigir los ataques de los suyos, mientras que Neymar anotó el tanto del trinunfo. Capello, al frente de los británicos, no pudo evitar la derrota.

El partido sirvió, además de para hacer caja con los "petrodólares" qataríes, para probar a Thiago Silva, consolidar a Nilmar y para dejar claro a Capello que necesita a Steven Gerrard, David Beckham y Frank Lampard si quiere hacer un buen papel en el Mundial de Sudáfrica 2010.

Los brasileños demostraron, una vez más, que no son pentacampeones por casualidad y, aunque no hicieron un gran partido, les bastó un simple y repentino cambio en el guión: pase largo de Elano, internada y cabezazo de Nilmar.

Los ingleses presentaron una alineación de circunstancias que se cargó a los hombros el siempre peligroso Wayne Rooney, el único que parecía tener claro que a la hora de atacar el objetivo es la portería contraria.

Ficha técnica:

1. Brasil: Julio César; Maicon, Thiago Silva, Lucio, Michel Bastos; Gilberto Silva, Felipe Melo, Elano (m.63, Daniel Alves), Kaká (m.80 Julio Baptista); Nilmar (m.80, Carlos Eduardo) y Luis Fabiano (m.66, Givanildo Hulk). Seleccionador: Dunga.

0. Inglaterra: Ben Foster, Wes Brown, Mathew Upson, Joleon Lescott, Wayne Bridge; Jermaine Jenas, James Milner (m.86, Ashley Young), Shaun Wright-Phillips (m.80, Peter Crouch), Gareth Barry (m.80, Tom Huddlestone); Wayne Rooney y Darren Bent (m.54, Defoe). Seleccionador: Fabio Capello.

Goles: 1-0, m.46: Nilmar.

Árbitro: El qatarí Abdou Abdurahmán. Mostró cartulina amarilla al portero inglés Ben Foster.

Incidencias: encuentro de preparación para el Mundial Sudáfrica 2010 disputado en el Khalifa International Stadium (Doha) ante unos 45.000 espectadores.

Como si sólo buscaran mostrar al público qatarí algunos de los "clichés" de la historia del fútbol, los brasileños se dedicaron al toca para aquí, toca para allá, ante un grupo de ingleses, con aire italiano, ordenados, apretados, dedicados presionar y esperar.

KAKÁ, CON CLASE

Con la clase y la fuerza de Kaká como principal arma, los brasileños se empeñaron en atacar por el centro, lo que servía para dominar el partido, pero no para llegar con claridad al arco de Foster.

Los ingleses, con más balones largos y empuje que juego, sólo fueron capaces de inquietar la zaga "canarinha" de forma esporádica cuando alcanzaba a hacerse con el balón el rapidísimo Wayne Rooney, hoy capitán de los suyos.

Pero eso formaba parte de los planes de Capello, que se retiró a los vestuarios en el descanso frotándose las manos, los sudamericanos habían caído en la trampa, atrapados en la "telaraña".

PASE DE ELANA, GOL DE NILMAR

Sin embargo, el italiano asistió atónico a cómo el espeso partido que había planteado cambió por completo nada más comenzar la segunda mitad. Cuando todavía no se había cumplido el primer minuto, Nilmar cabeceó al fondo de la red un pase largo de Elano, una jugada que ya es clásica entre los brasileños.

De ahí en adelante, los sudamericanos se acordaron de las bandas, Elano y después su sustituto Daniel Alves comenzaron a hacer daño por la derecha, pero sobre todo Nilmar, al dejarse caer por la izquierda, se convirtió en un auténtico quebradero de cabeza para los ingleses y sobre todo para el lateral Wes Brown.

Precisamente un fallo defensivo del lateral derecho del Manchester United dejó sólo a Nilmar ante Foster, quien le hizo un penalti que, sin embargo, desperdició Luis Fabiano. Los ingleses adelantaron las líneas y comenzaron a presionar la hasta entonces cómoda salida del balón brasileña, lo que, al menos, sirvió para recuperar más balones, aunque con la contrapartida de los espacios que ganó Kaká.

Con lo que tampoco contaban los de Capello era con las incorporaciones al ataque de los centrales Thiago Silva y Lucio, opciones que terminaron por desconcertar a los ingleses, más cuando el central del Inter de Milán disparó al larguero en el minuto 77. A partir de entonces llegó un carrusel de cambios que, junto al cansancio de los futbolistas, sólo sirvió para desordenar el partido, abrir las oportunidades para los brasileños y mostrar la impotencia ofensiva de los europeos.

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