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La metamorfosis de Pellegrini

  • El chileno ha cambiado su esquema de juego en las últimas semanas
El chileno ha cambiado su esquema de juego en las últimas semanas
Daniel Castellanos - DC Daniel Castellanos - DC

Manuel Pellegrini vino al Real Madrid con la fama de ser un buen técnico al que le gustaba el toque de balón y el dominio de la pelota, seña de identidad del Villarreal de estas últimas temporadas. Pues bien, ya sea por la cantidad de jugadores nuevos que hay, o porque la características de éstos no encajan en su filosofía de juego, el chileno no ha sido capaz aún de plasmar esa seña de identidad en el Real Madrid.

A su llegada, y debido al impresionante poderio ofensivo de la plantilla madridista, Pellegrini optó por disponer un esquema ultra ofensivo (un 4-2-2-2), con Cristiano Ronaldo y Kaká por detras de los dos puntas. Un sistema de juego con el que el Madrid ganaba pegada, pero perdía elaboración en el centro del campo y seguridad defensiva, ya que la distancia entre líneas favorecía que los conjuntos rivales se aprovecharan del escaso número de efectivos de los blancos en el medio y en defensa.

Tras la lesión de Cristiano Ronaldo, el chileno empezó a probar variantes de este sistema táctico, las cuales incluían la introducción de un hombre más en el centro del campo para ganar más presencia en esa zona del terreno de juego. Aunque en un primer momento empezó siendo un 4-4-2 clásico, con Kaká escorado a una de las bandas, pronto se comprendió que lo mejor para el brasileño es jugar por detras de los puntas, por lo que Pellegrini, tras tres meses en el cargo, parece haber encontrado el sistema de juego que más se adapta a los jugadores de este equipo.

PELLEGRINI PARACE HABER ENCONTRADO EL SISTEMA

Y no es otro que el 4-3-1-2. Un sistema que se ha venido repitiendo desde la debacle ante el Alcorcón en el partido de ida de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey, y que supone la colocación de un único pivote defensivo (Xabi Alonso), con dos hombres en los costados ejerciendo la función de interiores (Lass y Marcelo en la mayoría de los casos). Por delante de ellos, un mediapunta con total libertad de movimientos (Kaká o Van der Vaart), encargado además de surtir de balones de gol a los puntas.

No es el 4-4-2 que Pellegrini manejó en las seis temporadas en las que estuvo al frente del Villarreal. Pero es el más propicio para que el juego del Madrid sea lo más efectivo posible en consecuencia a las características de sus jugadores, sobre todo los de ataque. Con este 4-3-1-2 el Madrid no solo ha ganado seguridad defensiva y empaque en el medio campo, sino que los delanteros pueden explotar mejor sus armas, ya que se les quita cualquier responsabilidad defensiva.

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