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Un líder dentro y fuera del campo

  • Raúl ha mantenido una actitud ejemplar cuando era titular y ahora, que vienen mal dadas
Raúl ha mantenido una actitud ejemplar como titular y ahora como suplente
Borja Fernández Borja Fernández

Raúl González Blanco, eterno capitán del Real Madrid, está comenzando a vivir una etapa hasta ahora desconocida para él en sus ya 15 años de historia como jugador de la primera plantilla madridista: la de la suplencia.

Raúl comenzó la temporada 2009/10 con el temor de que la nueva etapa de Florentino Pérez como presidente de la entidad cerrara antes de lo que él tenía previsto su ciclo en el Real Madrid (el '7' había ampliado su contrato hasta 2011 durante la presidencia de Ramón Calderón, sin duda alguna, con ganas de cumplirlos jugando), pero su peso en el equipo volvería a ser importante y así se lo hizo saber Manuel Pellegrini.

Con el entrenador chileno, Raúl partió como titular indiscutible entre las nuevas y jóvenes estrellas 'merengues', esto es, Benzema, Cristiano Ronaldo y Káka, y frente al ímpetu de voluntariosos compañeros como Higuaín o curtidos veteranos de guerra como Van Nistelrooy. Hasta la octava jornada de Liga, Raúl era una pieza habitual en el todavía renqueante engranaje de Pellegrini: seis titularidades en ocho partidos, con dos encuentros saliendo desde el banquillo, así lo atestiguaban. Después vinieron las dudas. 'El Ingeniero', que venía de empatar en Gijón y de caer estrepitosamente derrotado en Alcorcón, veía peligrar su puesto y decidió hacer cambios. Uno de los perjudicados, Raúl. Desde ese partido, el capitán no volvió a ser titular (tan sólo en casa para recibir al Alcorcón en un deseada remontada épica que el paso de los minutos demostró imposible). Después, una media de 20 minutos por partido en Liga, y otros tantos en Liga de Campeones, que no han permitido al '7' volver a llevar sus pulgares a la espalda señalando su nombre para celebrar un gol.

Con todo, la actitud de Raúl, más allá de supuestas presiones en el interior del vestuario blanco, ha sido como la que ha

demostrado durante toda su carrera: la de un auténtico profesional como quedan pocos. Raúl no se ha perdido ni un sólo partido en lo que va de temporada por dolencia alguna o problemas de carácter menos deportivos (sólo le supera Casillas, tocado por un ángel, y le iguala Marcelo, tan joven como voluble). Raúl ha participado en 15 de los 16 encuentros ligueros (sólo ante el Almería tuvo que ver todo el partido desde el banquillo). Raúl es el que más veces ha salido como suplente en Liga (9). Ante estas cifras, por desgracia para él y sus históricos registros, cada vez más decrecientes, su respuesta ha sido siempre la misma: silencio y trabajo. Los números no hablan, no deben hablar. Él tampoco.

Raúl ya no puede volver a ser ese joven pillo que con más corazón que técnica volvía locas a las defensas rivales y batía todos los récords habidos y por haber. Ni debe serlo. El '7' debe asimilar con naturalidad una situación que le llega a todo futbolista, incluso a los más grandes, y hacerlo con profesionalidad, como ésta haciendo, siendo el líder del Real Madrid fuera del campo, como ya lo fue dentro de él. Todo lo demás, son tonterías.

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