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Y Florentino Pérez contempló su creación

  • Seis de los siete fichajes veraniegos del Presidente, juntos en el campo
Seis de los siete fichajes veraniegos del Presidente, juntos en el campo
Borja Fernández Borja Fernández

La llegada de Florentino Pérez a la presidencia del Real Madrid llegó cargada de regalos. Un desembolso histórico posibilitó la llegada de algunos de los mejores futbolistas del mundo. Albiol, Arbeloa, Benzema, Cristiano Ronaldo, Granero, Kaká y Xabi Alonso, entre otros que tuvieron que buscar suerte en otra parte, conformaban casi por sí solos, una alineación titular que hasta hoy no habían coincidido inicialmente sobre el terreno de juego.

Por eso, cuando Manuel Pellegrini decidió alinear a seis de estos fichajes en el equipo titular para el encuentro en San Mamés, Florentino Pérez fue feliz. Su particular política de fichajes, en las que él, aconsejado por su entorno, seleccionaba a los mejores jugadores para que jugaran en el Madrid se había finalmente concretado. Unas veces por las lesiones, otras por decisión del entrenador, habían impedido que 'el Alquimista' presentara sobre el campo lo que Florentino había creado en los despachos.

Al comienzo de temporada, Pellegrini apostó por algunos de los nuevos cromos que le había regalado su presidente. Benzema, Cristiano Ronaldo y Kaká completaban, junto a Raúl, un apuesta netamente ofensiva que buscaba en Xabi Alonso y Albiol un equilibrio que resultó imposible. Arbeloa y Granero debían esperar a mejor ocasión. Más tarde, las lesiones de Cristiano Ronaldo y Kaká, la "decepcionante" suplencia de Benzema o alguna inesperada sanción de Xabi Alonso impusibilitaron dar continuidad a unos fichajes en los que sólo Albiol, y más tarde Arbeloa, parecían inmunizados ante las adversidades.

Con la presencia de (casi) todos ellos (Granero aún debe pelear por un puesto plagado de jugadores de similares características a las suyas), Florentino, desde el palco, sonreía satisfecho al ver cómo su criatura galáctica comenzaba a cobrar vida, al demostrar que la labor gestora que realiza no es imcompatible con sus sueños ocultos de ser entrenador. Lástima que al final el resultado no acompañara en Bilbao, porque de haber ganado, la felicidad hubiera sido plena.

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