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Esperando a Kaká

  • El brasileño aún no ha conseguido alcanzar el nivel futbolístico que de él se espera
El brasileño aún no ha conseguido alcanzar el nivel futbolístico que de él se espera
Borja Fernández Borja Fernández

Kaká llegó a Madrid como uno de los grandes refuerzos de Florentino Pérez para la presente campaña. Su coste y su condición de afamado futbolista de talla mundial hacían albergar las mayores esperanzas.

Finalizada la primera vuelta, con 15 partidos de Liga, 5 de 'Champions' y 1 de Copa a las espaldas, y más concretamente sobre su pubalgia, Kaká no exhibido en España las cualidades que le convirtieron en un grande en Italia. El media punta madridista no ha terminado de engarzar como de él se espera con sus compañeros sobre el terreno de juego y sus cabalgadas por el campo terminan en estériles intentos por agradar a la afición, en el mismo sitio donde acaban sus lanzamientos.

Las lesiones han tenido algo que ver en esa falta de adaptación del brasileño. Tras el encuentro en el Campo Nuevo, Kaká explotó y se obligó a tomarse una pausa. Sus problemas de pubalgia, esa pubalgia que, por lo visto, no se recupera sólo parando, y que ya le había acompañado en su estancia en Milán, volvía a aflorar para borrarle la sonrisa.

Kaká ha caracterizado su fútbol por una conducción del balón que le asemeja al mismísimo Zinedine Zidane. Su elegancia en carrera y veloz zancada le permiten realizar una transición defensa-ataque que se debería ajustar a las mil maravillas al fútbol que su entrenador ha elegido para su equipo, un fútbol de presión, asfixia del rival y estampida hacia el área contraria. "Estamos seguro de que Kaká no nos sobra", afirmaba Manuel Pellegrini cuando aquél reapareció para un partido ante Osasuna para el que finalmente no fue convocado. Estas palabras no deben pasar desparecibidas cuando muchos comienzan a dudar de la completa recuperación del jugador. Desde su regreso, Kaká no ha conseguido perforar las porterías contrarias, pero  cambio ha regalado dos asitencias a sus compañeros (ante Mallorca y Málaga) en un claro ejemplo de que la función de del brasileño debe ser la de enganche con los delanteros.

Kaká, que cuenta con 28 años debería encontrarse físicamente en el mejor momento de su carrera (su moderado estilo de vida ayuda a ello), sabe que puede dar mucho más de lo que ha mostrado hasta el momento. El '8' blanco es capaz de lograrlo, de eso no hay duda, pero los aficionados madridistas comienzan a perder poco a poco la ilusión por un jugador que podría ser sin mucho esfuerzo el mejor futbolista del mundo. Entre tanto, muchos seguiremos esperando a Kaká.

 

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