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Raúl, 'el protegido'

  • El capitán, una auténtica roca
El capitán, una auténtica roca
Borja Fernández Borja Fernández

Al igual que el protagonista de la película de M. Night Shyamalan, Raúl parece estar tocado por una varita mágica que le ha hecho inmune a todo tipo de lesiones.

Las distantes aunque continuadas lesiones de los delanteros del Real Madrid no sobresaldrían de la tónica general de cualquier club de fútbol si no fuera porque hay un hombre que ha escapado indemne esta temporada a la más mínima magulladura, mostrándose así 'protegido' ante todo tipo de catástrofes. Por supuesto, hablamos del capitán madridista, Raúl.

Decíamos que parece estar tocado por una varita mágica porque es lo que parecería si no conociéramos bien al '7' blanco. Raúl, un profesional de los pies a la cabeza, sabía mejor que nadie que las cualidades que le sirvieron para auparse como icono merengue y, por extensión, del fútbol, podrían desparecer con el paso de los años. El tiempo le dio la razón, por eso, en su intento por estar siempre a la altura de los mejores, pese a doblar en edad a muchos de ellos, Raúl se entregó a un trabajo físico permante que, si bien no le ha servido para mejorar esa puntería de la que parece andar falto en los últimos tiempos, le permitió resitir como el más bisoño de sus rivales los numerosos compromisos de su equipo. La ya popular cámara de hipoxia es buena prueba de ello. No en vano, Raúl fue durante la spriemras jornadas uno de los habituales de Manuel Pellegrini, siendo el tercer jugador de la plantilla blanca que más partidos ha disputado (19).

La reciente recaída de Benzema, con una entesitis del músculo aductor mayor izquierdo que le hará perderse, al menos, el próximo enfrentamiento liguero ante el Xerez, llega justo una semana después de que otro atacante merengue, Gonzalo Higuaín, retornara de su lesión. 'El Pipita' estuvo tres semanas lejos de los terrenos de juego cuando estaba alcanzando un ritmo goleador a la altura de los mejores artilleros del Viejo Contiente. Pese a ello, Higuaín no perdió comba en la tabla de pichichis y, nada más regresar, se reencontró con el gol. Unos meses antes, fue Cristiano Ronaldo el que dejó cojo el ataque madridista tras la terrorífica entrada del jugador del Olympique de Lyon Souleymane Diawara. Dos meses sin el chico de Madeira a los que habría que sumar la sempiterna ausencia de un Van Nistelrooy que padecía mal de amores.

A Raúl se le podrán achacar muchas cosas (falta de acierto de cara a puerta, una decreciente velocidad punta o, en temas extradeportivos, su elevada ficha -que, por otro lado, se ha ganado a pulso-), pero nunca su disposición permanante a las necesidades de su equipo, su entrenador y su club en general. Mientras los más jóvenes ven cómo las lesiones se ceban en ellos semana sí, semana también, Raúl, el protegido ante los problemas físicos, aprovecha este extraño don para arañar los minutos que otros se empeñan en quitarle.

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