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Raúl logró ante el Sporting ser el máximo goleador de la historia blanca

  • El capitán tiene en los asturianos una de sus víctimas favoritas. La temporada pasada marcó dos goles en El Molinón para situarse como el máximo goleador en la historia del Madrid superando a Di Stéfano.
Raúl no falla
David Jorquera David Jorquera

15 de febrero del año 2009. Partido de Liga entre Sporting de Gijón y Real Madrid en El Molinón. La totalidad del estadio cantando aquello de "illa illa illa Villa maravilla" (entendiendo que así hacían daño Raúl por aquello de hablar del '7' de España). El propio Raúl, con su cuenta goleadora en 307 tantos oficiales, los mismos que Di Stéfano. Un sólo gol le separaba de la gloria de ser el jugador que más goles oficiales había conseguido en la historia del Real Madrid ¿Qué pasó? Que Raúl hizo dos goles que le dieron la victoria a los suyos en Gijón y le auparon al primer puesto de la clasificación histórica de goleadores de la casa blanca. Todo ello ante el rival de esta noche, el Sporting.

Poco queda ya por decir de Raúl González. Ha sido el jugador que más récords ha superado con la casaca blanca y con la de la selección. Ligas, Champions, Supercopas, Intercontinentales...únicamente la espinita de la selección tuerce un tanto su historial. Una pequeña mancha negra en una historia tan blanca como la más impoluta de las camisetas del Real Madrid que siempre ha defendido. Con honor y amor. Por profesión y por sentimiento. Y sobre todo con goles. Muchos goles. Los que ha marcado y, por supuesto, los que aún quedan.

Mencionar Sporting de Gijón y aunarlo al nombre de Raúl lleva a la memoria a dos momentos. El primero, el comentado anteriormente. Superar a un mito como Di Stéfano no es moco de pavo y Raúl lo consiguió. Otro de los grandes momentos de Raúl en su carrera también se produjo con el Sporting como oponente. Y es que ante los asturianos, el '7' consiguió uno de los mejores goles de toda su carrera. Fue en 1997, en El Molinón, tras recibir un pase de Seedorf y marcar al primer toque con el exterior de su pie izquierdo. Todo un golazo. De bandera y de bufanda. Los mismos artilugios que se mueven de arriba a abajo en el Bernabéu cada vez que el capitán sale al césped. Su carrera, la del sprint y la de su vida, lo merece por y para siempre.

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