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Arbeloa se ganó la llave de la mansión blanca

  • Tras llegar como jugador secundario del Liverpool, no tardó en ganarse un puesto en el once inicial de Pellegrini
Análisis de la temporada
Bernardo Cabrera Bernardo Cabrera

Arbeloa se ha ganado el puesto en la plantilla del Real Madrid 2010/2011 tras una gran temporada en lo particular. Ha superado las expectativas cumpliendo tanto en ataque como en defensa. La confianza que le ha dado Pellegrini desde el principio ha sido clave para que el lateral haya jugado casi todo los partidos de la temporada.

Alvaro Arbeloa volvió a las filas del Real Madrid a principios de esta temporada tras pagar Florentino Pérez 4 millones de euros al Liverpool de Benítez. El lateral llegaba con poco protagonismo y entrando por la puerta de atrás, ya que la puerta de la mansión blanca estaba reservada para Cristiano Ronaldo, Kaká y Benzema. Sin embargo, con tesón y esfuerzo desde el primer entrenamiento, se ganó la confianza absoluta de Pellegrini y de la plantilla, llegando el técnico chileno a contar con él, en el once titular, en 30 de los 38 partidos de los que se disputan en la Liga Española, siendo el quinto jugador con más minutos sobre le verde en toda la temporada

El canterano del Madrid ha rendido muy por encima de las expectativas que se habían generado sobre él a principio del campeonato. Ha dado una profundidad al juego del equipo por la banda derecha gracias a su largo recorrido y ha llegado a crear peligro en muchas ocasiones. Tal es así, que ha conseguido marcar dos goles, cifras que para él son únicas, además de una asistencia.

Pero no es sólo sus carreras por la banda en lo que ha sorprendido, es la solidez defensiva que ha mostrado a lo largo del año, siendo difícilmente desbordable por los delanteros rivales. Que el Real Madrid haya encajado la menor cifra de goles en los últimos cinco años es otra demostración de cómo ha ayudado a la zaga blanca Arbeloa.

Y es que además, tiene un plus extra muy positivo: su adaptación en momentos puntuales al lateral izquierdo, donde ha cumplido con nota.

La Copa, punto negro

Su punto negro de la temporada apareció en la Copa del Rey. Siendo de la partida en los dos partidos del descalabro ante el Alcorcón, el defensa merengue se anotó un gol en propia en aquel 4-0 que los blancos recibieron en el encuentro de ida, en uno de las mayores humillaciones del Madrid que se recuerdan.

En cuanto a la Liga de Campeones, y en la línea del aumento de confianza que obtuvo del mister, jugó los últimos cinco partidos como titular indiscutible, además del primero del año en la competición europea. Un total de seis partidos en los que, una vez más, demostró la calidad que lleva el futbolista salmantino.

Con el papel secundario al que llegaba a la disciplina blanca y lo rápido que consiguió hacerse con el protagonismo del carril derecho del Madrid, se ha ganado muchos elogios de la afición madridista, que no dudan que será un seguro de vida para la campaña que viene.

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