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El tiempo les ha hecho amigos

  • Las personalidades de Mourinho y Valdano, totalmente compatibles
Las personalidades de Mourinho y Valdano, totalmente compatibles
Daniel Castellanos - DC Daniel Castellanos - DC

Cuando se hizo oficial la llegada de José Mourinho al Real Madrid, muchos dudaban de que su personalidad y, sobre todo, su forma de trabajar, pudieran ajustarse a las de Jorge Valdano, el máximo responsable de la parcela deportiva del conjunto blanco. Pero el tiempo ha quitado la razón a todos esos incrédulos, y tanto argentino como portugués han demostrado que la cohabitación entre ambos es posible.

Tiempo atrás habían tenido sus confrontaciones cuando uno era columnista en el diario Marca y otro hacía campeón al Chelsea. Pero esas diferencias, como quedó aclarado en el acto de presentación de José Mourinho, quedaron absolutamente solventadas, lo que se ha traducido en una total sintonía entre el actual entrenador y el director deportivo, algo que no sucedía en el club desde hacía muchísimo tiempo.

 El trato existente entre Mourinho y Valdano ha sido prácticamente diario desde que el portugués firmó como entrenador del conjunto blanco. Eso se ha traducido en una total sintonía tanto para acordar las llegadas y las salidas a la plantilla (salvo en el fichaje de un delantero, algo a lo que se opone el Director General). Los seis fichajes que han llegado este verano a la entidad de Concha Espina (Pedro León, Canales, Di María, Ozil, Khedira y Carvalho) han sido consensuados por las tres cabezas visibles de la parcela deportiva del club (Valdano, Mourinho y Pardeza). Un ambiente de trabajo que podríamos calificar como idílico, y que ya les gustaría tener en el Barcelona.

Porque la llegada de Sandro Rosell y Andoni Zubizarreta a la entidad culé, uno como presidente y otro como director deportivo, no ha hecho sino que enturbiar más las relaciones de Guardiola con la cúpula directiva del club. El primer choque entre las dos partes se produjo con la venta de Chygrynskiy al Shakhtar Donetsk, que se hizo sin la aprobación de su entrenador. El siguiente punto de fricción fue la no llegada de Cesc al Barça, algo que dejó en fuera de juego a Guardiola. Y el colmo de la descoordinación puede llegar si el sustituto del díscolo Ibrahimovic en la plantilla resulta que es Robinho, alguien más egoísta aún que el sueco.

Hay un dicho que reza que el tiempo cura las heridas. Y, afortunadamente para el madridismo, eso es lo que exactamente ha ocurrido con Mourinho y Valdano. El resultado de esa buena sintonía es, de momento, el tener una plantilla compensada y la sensación de que en el club reman todos en la misma dirección. Otro gallo cantará si, Dios no lo quiera, las cosas se tuercen durante el transcurso de la temporada. Ahí se verá si el afecto que se tienen es sincero o si se trata de mero maquillaje…

 

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