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Fin a la maldición del central

  • Carvalho mejora con creces el rendimiento de sus predecesores en esa posición
Carvalho mejora con creces el rendimiento de sus predecesores en esa posición
Daniel Castellanos - DC Daniel Castellanos - DC

Ricardo Carvalho ha acabado con un mal endémico que venía persiguiendo al Real Madrid desde que Fernando Hierro abandonara la entidad allá por la temporada 2002/03. Y es que ninguno de los llamados a sustituir al malacitano terminaron por responder a las expectativas que sobre ellos se habían generado, hasta que llegó procedente del Chelsea un zaguero que, por su profesionalidad y seguridad, se ha ganado a todo el madridismo.

Son muchos los centrales que ha habido en el conjunto blanco desde que Hierro abandonó el club, y salvo contadas excepciones ninguno de ellos ha dado el rendimiento esperado: Helguera, Pavón, Mejía, Samuel, Woodgate, Raúl Bravo, Cannavaro, Heinze, Metzelder, Pepe, Albiol. Garay... hasta llegar a Carvalho. Excluyendo a Pepe,  Albiol y Garay, ninguno de los restantes nombres enumerados terminó de consolidarse en el Real Madrid.

Por ello, muchos decían que la posición del central estaba maldita, un gafe que también afectaría a los centrales contrastados que el Madrid ficharía del 2004 en adelante, hasta que Carvalho, un central de 32 años por el que algunos no daban un solo duro por él, rompió con esta máxima. Y es con él el Madrid tan solo ha encajado siete goles en los 14 partidos en los que ha sido titular, unos números que han mejorado ostensiblemente a lo que hicieron con anterioridad sus predecesores en esa posición.

Una posición maldita

El primero de esos centrales 'malditos' fue el argentino Wálter Samuel. El argentino llegó de la Roma con la vitola de ser uno de los mejores defensores del mundo, pero lo cierto es que sus limitaciones en lo que a velocidad se refiere quedaron muy patentes en el escaso año en que militó en la disciplina merengue. Si comparamos su inicio con el de Carvalho, el argentino sale seriamente perjudicado de la comparativa, ya que el actual jugador del Inter de Milán encajó 11 goles en sus primeros 11 partidos con el Real Madrid, a una media de un gol por encuentro.

A las semanas de fichar a Samuel se contrató a Woodgate. El central inglés llegó al club con un extraña lesión en un gemelo, la cual le impidió disputar un solo minuto en la primera de las dos temporadas en que militó en el Real Madrid. El británico abandonó la entidad con la llegada de Capello, y con el técnico italiano llegó además su compatriota Cannavaro. A pesar de que por aquél entonces contaba con 33 'primaveras', el hecho de que fuera designado el mejor jugador del Mundial hizo que nadie discutiera su edad cuando fue fichado. Y lo cierta es que ésta, a la larga, se convirtió también en un problemas. Al igual que ocurrió con Samuel sus números en sus primeros meses como jugador del conjunto blanco tienen mucho que envidiar a los de Carvalho, ya que su equipo, con él en el campo, encajó 11 goles en sus 14 primeros partidos.

Pepe, el mejor socio de Carvalho

En la temporada 2007/08 se ficharon de una tacada a otros tres centrales para acompañar a un Cannavaro que se quedó en la plantilla en detrimento de Helguera. Nos referimos a Pepe, Heinze y Metzelder. Y lo cierto es que a ninguno de ellos le acompañó la suerte en lo que a lesiones se refiere en su primera temporada. Pepe, que le costó al club 30 millones de euros, se perdió los tres primeros meses de competición después de lesionarse en el debut liguero ante el Atlético de Madrid. Heinze tampoco estuvo muy afortunado en ese sentido ya que sólo jugó 26 partidos oficiales con el club en ese año. Y Metzelder, tras un inicio prometedor, cayó en una vorágine de lesiones de la cual no logró salir en las tres temporadas en las que estuvo en la entidad de Concha Espina.

El argentino y el alemán acabaron saliendo del club por la puerta de atrás, mientras que Pepe se ha convertido no solo en una referencia en este Real Madrid, sino que además es la mejor pareja de baila posible para Ricardo Carvalho. Un jugador que, pese a llegar con 32 años al club con muchas dudas acerca de su rendimiento y de su propensión a lesionarse, ha calado hondo en el madridismo, al que ya le entra la risa cuando le dicen aquello de que la posición de central esta maldita en este club, porque con el quinteto formado por Pepe, Carvalho, Albiol,  Sergio Ramos y Garay no hay cabida para gafes.

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