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Cristiano Ronaldo le amargó el retorno a Pellegrini con un hat-trick

  • Real Madrid 7-0 Málaga
Real Madrid 7-0 Málaga
David Jorquera - Santiago Bernabéu David Jorquera - Santiago Bernabéu

Muchas veces cuando la previa del partido apunta a un choque de titanes, igualado y en el que pueden saltar chispas luego éste se queda en nada. Algo así fue lo que pasó en el Real Madrid-Málaga. Los de Mourinho fueron muy superiores a su adversario desde el primer momento. Ni el efecto Pellegrini, ni la titularidad de Kaká cambiaron un ápice el ritmo de un partido cuyo guión bien hubiera podido firmar el mismísimo Mourinho.

A pesar del gélido ambiente, el Madrid no salió tan dormido como en otras ocasiones. La Liga está difícil, pero en un equipo liderado por Mourinho el dejarse llevar no se contempla. Con Benzema como estilete, aunque cumpliendo con su media de fallar varios goles claros por partido, el Madrid fue atrincherando al Málaga al cobijo de su portero Caballero.

Fue en una acción a balón parado, con saque de Xabi Alonso, cuando Benzema demostró que ser ratón de área es igual de válido a la hora de encontrarse con el gol que una jugada en solitario. Se adelantó a su marcador y metió la pierna para abrir la lata. El típico gol de Raúl, al primer toque, y que tanto le cuesta anotar al delantero francés. Esta vez acertó en la posición y en la ejecución.

Si el partido ya pintaba para goleada de antemano, el gol de Benzema permitió al Madrid disfrutar de su mayor arte: el contragolpe. Así, Di María aprovechó un pase de Marcelo que Gaspar, haciendo honor a su apellido, regaló para que el argentino se presentara delante del portero visitante. La única duda era saber por dónde la metería. Lo hizo con el interior y al palo derecho. Sentencia firmada para el Málaga y para Pellegrini aunque el Madrid seguía oliendo sangre. Y lo aprovechó. Un pase a la remanguillé de Di María acabó en la bota izquierda de Marcelo. La desempolvó a lo Puskas y clavó el tercero. Sin piedad. El Madrid goleaba a medio gas y Mourinho apenas salía del banquillo. No le hacía falta. Y eso que Pellegrini se mostró más activo en Chamartín que durante el año en el que fue técnico blanco.

Ficha técnica:

Real Madrid 7: Casillas, Ramos, Carvalho, Albiol, Marcelo, Alonso (Gago 55’), Lass, Di María (Adebayor 55’), Özil, Ronaldo y Benzema

Málaga 0: Caballero; Gaspar, Demichelis (Kris 64’), Welligton, Manu Torres; Eliseu, Camacho, Sandro Silva, Owusu-Abeyie (Cala 68’); Fernando y Juanmi (Seba 64’)

Goles: 1-0 Benzema (26’), 2-0 Di María, 3-0 Marcelo, 4-0 Cristiano Ronaldo (50’), 5-0 Benzema (63’), 6-0 Cristiano Ronaldo (p.67’)

Árbitro: Pérez Lasa. Amonestó Eliseu, Lass, Gaspar. Expulsó a Gaspar (65’).

Estadio: Santiago Bernabéu. 63.000 espectadores.

Con todo, la diferencia entre los dos equipos era abismal. Sólo quedaba por saber cuántos goles acabaría marcando el Madrid ante un Málaga entregado a su suerte. Mala, en este caso. Cristiano Ronaldo estaba picado en su orgullo. Amagó primero con un gran remate que le sacó el portero pero era el aviso de lo que vendría después. Tras recibir una pelota dentro del área, al más puro estilo delantero centro, metió la pierna y acabó con esa sequía que, según algunos, parecía eterna. No era para tanto aunque ni lo celebrara.

Los goles no paraban de caer

Todo parecía indicar que Pellegrini no se iba a ir sólo con cuatro goles en su zurrón y así fue. Benzema volvió a ejercer de lo que se le pide, delantero centro, y remachó en área pequeña de cabeza un buen servicio desde la izquierda. Era la manita al Málaga y el manotazo de Mourinho a Pellegrini, que volvió a ampliarse poco después tras un penalti por manos de Gaspar que transformó Cristiano poniéndose muy nervioso: a la escuadra y sin apenas carrerilla. El resultado tenístico ya lucía en el Bernabéu aunque el olfato de la parroquia despedía cierto tufillo a más goles.

La profecía se cumplió. Entre gritos, intentos de ola e intercambios de palabras de la grada, Cristiano Ronaldo tuvo tiempo de marcar su particular hat-trick, tras gran pase de Canales, y de retirarse al instante de hacerlo, previsiblemente, lesionado. Se marchó con la mano arriba, signo de que igual la cosa no era tan grave pero, por momentos, la respiración desapareció del graderío blanco. Como desaparecido estuvo el Málaga todo el partido. Igual Pellegrini no merecía una derrota tan dolorosa pero estando Mourinho enfrente la palabra ‘gracias’ se usa en cualquier lugar menos en la hierba.

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