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"Lyon, prueba del algodón para Mou"

  • Lo que se va a vivir esta noche en el Santiago Bernabéu no es un partido más, es casi el futuro de la entidad.
Daniel Castellanos - La Opinión
Daniel Castellanos - La Opinión Daniel Castellanos - La Opinión

El futuro del Madrid está en juego esta noche. Aunque dicho así parece que suene fuerte, la convulsión que se ha vivido en el club en los últimos años, muy propenso a cambiar de entrenadores, jugadores y directores deportivos como si de caramelos se trataran, hace pensar que Mourinho pueda jugarse su credibilidad ante el Olympique de Lyon. La pregunta que queda ahora en el aire es la siguiente: ¿es eso justo?

 

Cuando Manuel Pellegrini se despidió del Madrid vanagloriándose de la excelente trayectoria del equipo en la Liga (con sus ya famosos récords de puntos y goles que al final no valieron para nada), el chileno, educado para algunas cosas y olvidadizo para otras, siempre dejaba a un margen, no sabemos si de manera interesada o no, sus números en la Champions y en la Copa del Rey. A pesar del ‘Alcorconazo y el ‘Lyonazo’, mucha gente del club pensó que había que dar una segunda oportunidad a ese entrenador, aún a pesar de que en Liga, pese a sus tropecientos goles, fue en todo momento a remolque del Barcelona. Florentino Pérez, en cambio, pensó que el Madrid no podía seguir viviendo otro año de fantasías y de récords guinness superfluos, por lo que decidió destituir a Pellegrini.

Un año después vuelve a repetirse la película, aunque con otro actor principal. Ahora es José Mourinho el que se juega la cabeza. Algo injusto, sí, pero al portugués no le queda más remedio que asumirlo. Porque en las últimas temporadas la vara de medir no ha sido ni la Liga ni la Copa del Rey, ni mucho menos. Ahí está el ejemplo de Fabio Capello quien, pese a ganar ese título, tuvo que ver como el club prescindía de él por haber caído en los octavos de final ante el Bayern de Munich. O el caso de Juande Ramos, cuyo trabajo al frente del primer equipo se fue al garete tras el ridículo de Anfield Road (4-0 ante el Liverpool).

Todo este ir y venir de entrenadores a causa de un mal resultado en una eliminatoria de Champions le está haciendo muy poco bien a un Real Madrid que, por si fuera poco, tiene que ver como el Barcelona está atravesando por el mejor momento de su historia. Un poco de reflexión en el seno de la entidad a este respecto no vendría nada mal, para ser sinceros. Porque hay algo que lleva a la duda: si de verdad el club es de sus socios, ¿por qué a estos no se les escucha? Esos socios son los mismos que, partido tras partido, muestran su total apoyo a un entrenador que de verdad está defendiendo los intereses del Real Madrid ante algunas de las injusticias que se están cometiendo en el fútbol español. Y son ellos los que, de una vez por todas, reclaman serenidad en el ámbito deportivo del club.

Perder contra el Olympique de Lyon sería un accidente de los gordos. Eso hay que reconocerlo. Como hay que reconocer que Mourinho, al contrario de otros, sí que ha hecho un buen papel en la Copa del Rey. Y no nos olvidemos lo que está haciendo en Liga, que es ni más ni menos que hacer frente al Barcelona, a los árbitros y a la Federación. Un tres contra uno del que, de momento, el Madrid sólo lleva una desventaja de cinco puntos. No está mal.Y aún así, el pasado más reciente de la entidad hace pensar que su cabeza pueda estar en peligro.

Por todo ello, lo que se va a vivir esta noche en el Santiago Bernabéu no es un partido más, es casi el futuro de la entidad. No solo está en juego el pase a los cuartos de final de la Champions, sino que lo está también la planificación deportiva de la próxima temporada. Casi nada. Porque si hoy no se pasa a cuartos (que esperemos que no sea así), empezaremos con los rumores de nuevos entrenadores, posibles fichajes, encuestas sobre si el culpable es éste o éste otro…Mal rollito, en definitiva. ¿Y qué puede hacer el madridista de a pie en esta tesitura? Mojarse. ¿Y cómo? Dejándose el alma esta noche animando a su equipo, ya sea en el estadio, en su casa o en el bar de la esquina. Porque el madridismo está por encima de un resultado, y hasta que en la planta noble del club no entiendan eso, apalancado seguirá el Madrid durante años y años.

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