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"Kaká: sin solución a la vista"

  • a sombra de la sospecha se va haciendo cada vez más grande sobre el brasileño.
Daniel Castellanos – La Opinión
Daniel Castellanos – La Opinión Daniel Castellanos – La Opinión

Nunca en la historia más reciente del Real Madrid ha habido un jugador que haya levantado más interrogantes que Ricardo Kaká. ¿Qué le pasa al brasileño? ¿Ha recaído de su lesión? ¿Tiene que volver a operarse de su rodilla? Son muchas preguntas, demasiadas diría yo. Y casi ninguna de ellas tienen respuesta, ni por parte del jugador ni tampoco del club. ¿Tal vez hay algo que quieren esconder?

 

No es la primera vez que el Madrid se ha gastado un dineral en fichar jugadores que luego no han podido triunfar por culpa de las lesiones. Ahí están los casos de Prosinecki o el de Woodgate, quienes dejaron el Santiago Bernabéu sin que el madridismo llegara a entender el por qué de sus contrataciones. Incluso Arjen Robben puede ser incluido en este selecto club de los jugadores de cristal, en el que también está inscrito Kaká. Y no lo tomen como una crítica. Kaká en el Milan era un fenómeno. Los Balones de Oro no se regalan a nadie, y el brasileño dio auténticos recitales de buen fútbol en su anterior equipo y también con la Selección brasileña. Pero en el Madrid aún no ha podido exhibir todas las cualidades que se le presuponían. Y lo que es peor: la sombra de la sospecha se va haciendo cada vez más grande sobre él.

El brasileño siempre ha tenido una excusa para explicar el porqué de su ausencia en los terrenos de juego o de su mal estado de forma. Unas veces ha sido la pubalgia, otras la rodilla, otras que si aún no había cogido el tono físico óptimo. Unas explicaciones un tanto absurdas que han sido también repetidas hasta la saciedad por la plana mayor del Real Madrid, es decir, Jorge Valdano, José Mourinho y Miguel Pardeza, y que en vez de aclarar a los madridistas sobre cuál es la auténtica situación del jugador, lo único que hacen es confundirles aún más.

Tampoco la actitud del jugador ha ayudado a aclarar las cosas. La temporada pasada se perdió los últimos dos meses de la competición alegando a su ya repetitiva pubalgia. Llega el Mundial y lo disputa sin ningún problema aparente. Se va de vacaciones a Orlando tan feliz como una perdiz. Y justo cuando regresa a los entrenamientos se le detecta por sorpresa una antigua lesión que le hace estar de baja otros cuatro meses. ¡Qué casualidad, hombre! Y los madridistas, los principales activos de esta entidad, sin recibir una explicación acorde a las circunstancias. Y ahora Kaká, después de estar las últimas tres semanas de baja al detectársele un edema en su rodilla dañada, nos sorprende a todos en su twitter con este enigmático twit: “Esta semana es muy importante para mi rodilla. Espero que todo vaya bien”.

¿Por qué se empeña Kaká en contar la verdad a medias? ¿Qué hay detrás de esa lesión? ¿A qué se refiere el jugador con ese mensaje en el twitter? Lo que se desprende de todo esto es que Kaká no está siendo honesto. No lo está siendo ni con los aficionados ni con los socios del Real Madrid. No lo está siendo con los dirigentes del equipo blanco, quienes apostaron muy fuerte por él hace dos veranos. Y tampoco lo está siendo consigo mismo. Kaká aún cree en la ferviente ilusión de que va a poder ser el jugador que deslumbró el mundo hace tres años. Pero son ya dos temporadas en la que el brasileño no está haciendo los deberes. Demasiado tiempo para creer en fantasías más bien propias del País de Nunca Jamás. Ni él se lo cree, ni los aficionados lo piensan.

Por tanto, ¿qué solución puede haber para resolver este dilema? Pues la más fácil de todas: borrón y cuenta nueva. En el club deben ser conscientes de que se equivocaron al fichar a este jugador, y por tanto deben buscar una salida amistosa para todos. Como recuperar el precio que costó va a ser misión imposible, más que buscar un beneficio económico, lo que debe replantearse el Real Madrid es si le merece la pena gastarse una millonada en jugadores más preocupados de su ego que del colectivo. Porque Kaká ha fallado al Real Madrid y a sus aficionados. Y eso es un pecado difícil de perdonar.

 

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