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Pasillo, abuso y recital blanco

  • El Madrid firmó un partidazo en Valencia que acabó en goleada gracias a los goles de Higuaín (3), Kaká (2) y Benzema. Escandaloso partido del brasileño que marcó un gol antológico con caño incluido.
Valencia 3-6 Real Madrid
David Jorquera - La Crónica David Jorquera - La Crónica

Cuando José Mourinho saca a relucir su plan B los equipos no tienen otra cosa que echarse a temblar. Si con los Cristiano, Özil, Pepe, Marcelo, Alonso y compañía hablamos de uno de los mejores equipos de Europa, cuando se enfundan la blanca Benzema, Higuaín, Kaká o Canales la efectividad del Madrid no sólo no disminuye, sino que podríamos decir que hasta aumenta.

Mourinho es un tío con clase. Desaliñado cuando lleva traje, sí, pero un tipo presumido, no en vano viene de la ciudad de la moda, Milán. El portugués debe abrir su armario y al encontrarse con Armanis como Benzema o Higuaín debe ser un gustazo. Un placer que ha paseado por Bilbao y por Valencia como si de la mejor pasarela de la moda se tratara. Mestalla, el lugar en el que el Madrid rompió su mal fario con la Copa, sirvió para contemplar que los blancos marchan cuesta abajo y sin frenos. El paseo fue de tal calibre que dejó la sensación de que los suplentes del Madrid serían, de largo, candidatos a ganar la Liga española y la Liga de Campeones.

Ver campar a sus anchas a hombres como Higuaín, Kaká o Benzema es una delicia. Entre los tres fabricaron los cuatro goles que se vieron en la primera parte a favor de los blancos con el mismo patrón: mareo en el toque, transición a la velocidad de la luz y definición letal. Así las cosas, Higuaín se encontró con dos goles peleados. Primero le robó la cartera a Mathieu, al que dejó retratado, para superar a Guaita y, posteriormente, hizo bueno un envío de Kaká en forma de paquete navideño. Antes, Benzema le había sacado los colores a Guaita que se olvidó de la escuadra y el cartabón para ir a por un balón cerca del área grande. Karim fue el antílope que Mourinho quiere. Sin sentimientos. Un vividor del gol.

El tiki-taka del Madrid tuvo su máxima expresión en el gol de Kaká. Jugada patrón. Benzema arrancando desde la izquierda como un ciclón, toque para Higuaín y asistencia para que Kaká volviera a gritarle al cielo su vuelta por todo lo alto a los terrenos de juego. A todo esto, Mestalla pitando y el Valencia superado. Emery sólo voceaba pero poco hizo a favor de los suyos, que sólo vivían para forzar un fuera de juego tras otro que jamás encontraron. Y ante el Madrid eso es sinónimo de guillotina. Al descanso poco o nada se podía decir salvo que habían jugado hombres contra bebés en pañales. Un baño en toda regla.

Ficha Técnica:

Valencia 3: Guaita; Miguel, Stankevicius, Ricardo Costa, Mathieu (Alba 76’); Maduro (Jonas 58’), Topal, Ever; Pablo (Joaquín 58’), Soldado y Mata

Real Madrid 6: Casillas; Albiol, Garay (Pedro León 74’), Carvalho, Nacho; Lass, Granero; Kaká, Canales (Xabi Alonso 62’), Benzema; e Higuaín (Cristiano Ronaldo 66’)

Goles: 0-1 Benzema (22’), 0-2 Higuaín (31’), 0-3 Kaká (39’), 0-4 Higuaín (42’), 0-5 Higuaín (52’), 1-5 Soldado (60’), 1-6 Kaká (61’), 2-6 Jonas (80’), 3-6 Jordi Alba (84’)

Árbitro: Pérez Lasa. Amonestó a Jonas.

Estadio: Mestalla. Lleno, 52.000 espectadores.

La dinámica del partido poco cambió tras el intermedio. Es más, el quinto, el de la manita, llegó en una copia exacta de los marcados por el Madrid en el primera parte. El mejor Kaká desde que llegó a Madrid se inventó una frenada-arranca que dejó en boxes a Miguel. Kaká parecía un RedBull y Miguel un Hispania. La lección de clase del brasileño la atizó contra la red Higuaín. Era el hat trick del argentino y una nueva delicatesen de Ricardo que no se quedaría sólo en esto.

Y es que un minuto después de que Soldado empezara a ponerle pintura, brillo, colorete y maquillaje al luminoso de Mestalla llegó el verdadero momento Kaká. El brasileño le miró a los ojos a Stankevicius dentro del área. Le retó, le buscó y le ridiculizó por este orden. El ‘8’ blanco lanzó un túnel que ni Gallardón con la M-30, que dejó boquiabiertos a propios y extraños. Lo de después sólo puede describirse con una palabra, clase. Posicionó el cuerpo de forma que le envió por sms el balón al palo largo de Guaita. Golazo de calidad extrema. De dos rombos cabría decir.

Ahí se paró el Madrid. El plan B también quiso tomarse su respiro porque los méritos realizados podrían propiciar que alguno saltara al plan A en cualquier instante y, además, el daño en Mestalla ya estaba hecho. El Valencia valoró el parón merengue como la mejor procesión de Semana Santa. A Emery le valió para acortar la diferencia hasta el 3-6 final gracias a los goles de Jonas y Jordi Alba aunque la sensación fue que si el ciclón blanco hubiera querido más, hubiéramos pasado de marcador de tenis a luminoso de buen partido de fútbol sala. Y todo con ese triunvirato formado por Kaká, Benzema e Higuaín. Además del guiño a la cantera con los 90 minutos jugados por Nacho, que puso la guinda a un partidazo del Madrid. La estampida del Plan B que ya pide paso para convertirse en A cuando Mourinho lo considere oportuno.

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