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Arbeloa y Villa: la pasión del clásico

  • El salmantino y el asturiano tuvieron un enfrentamiento en la final de Copa del Rey
El enfrentamiento entre ambos es el ejemplo de la tensión de los derbis
Defensa Central - EFE Defensa Central - EFE

Era un duelo clave en la final de Copa del Rey. A la banda izquierda en ataque, la derecha en defensa, cayó David Villa. Debía buscar las cosquillas a Álvaro Arbeloa. El emparejamiento de dos amigos de selección acabó en un agrio duelo que les convirtió en enemigos. Es un ejemplo de piques del clásico.

A Arbeloa y Villa siempre les unió un jugador querido por todos. Raúl Albiol es el bonachón de la 'Roja'. Con el 'Guaje' siempre tuvo complicidad en la etapa de ambos en el Valencia. Con Arbeloa se ha convertido en un hermano más en el Real Madrid.

Siempre están juntos. Se complementan a la perfección pese a ser tan diferentes en sus formas de ser. En su formación. Comparten mil anécdotas familiares, con una amistad que se extiende a sus mujeres. Y recuerdos deportivos imborrables. Los dos son famosos por sus despistes. En una ocasión Arbeloa tuvo que jugar con una lentilla de Albiol tras perderla en pleno partido.

Pero en el campo no hay amigos. José Mourinho ha multiplicado el ya de por sí gran carácter competitivo de Arbeloa. De poco importaba que enfrente tuviese a un compañero con el que ganó Eurocopa y Mundial. Del que siempre ha admirado su capacidad goleadora. Su golpeo al esférico con los dos pies.

Desde el inicio del partido le enseñó los tacos. A los cinco minutos llegó la primera entrada del madridista. Marcó el territorio. Villa acabó desesperado. Terminó cambiando su posición con Leo Messi y Pedro Rodríguez tras la gran tangana de la final. A los 28 minutos una disputa en carrera a un balón largo acabó con los dos en el suelo. Villa soltó el pie, Arbeloa el codo y pisó la tibia de su rival al levantarse. La amistad de años de selección tirada por tierra en segundos.

La alta intensidad por la que apostó el Real Madrid provocó numerosos enfrentamientos entre compañeros de la selección. Discutieron de inicio a fin Sergio Ramos y Gerard Piqué, la pareja de centrales de futuro de la 'Roja'. Integrantes fijos de la defensa que guió al Mundial de Sudáfrica. Juntos vivieron un incidente en sala de prensa, cuando el barcelonista respondió en catalán y el madridista pidió que lo hiciese en castellano y él traduciría al andaluz. Los rumores de su mala relación crecen en cada clásico donde no paran de discutir.

Pero es que hasta el respeto que se tienen los capitanes se pierde. Iker Casillas y Xavi Hernández han crecido juntos. Se admiran. Lo han ganado todo con España desde que conquistaron el Mundial sub'20 de Nigeria. Ante las protestas del azulgrana por la dureza de las blancos en Mestalla, Casillas se llevó su dedo índice y le mandó callar. No había bromas.

Tampoco las cruzaron los dos medio centros del clásico. Xabi Alonso y Sergio Busquets. dos futbolistas claves para Real Madrid y Barcelona. "Sin patadas guarro", le bromeó el madridista en el saludo del túnel de vestuarios. A los pocos minutos, los blancos pedían una cartulina amarilla para el culé por una dura entrada con la 'plancha' arriba que no pudo esquivar Alonso. Se tomaba la venganza en la siguiente jugada.

Son escenas del clásico, que se revivirán el miércoles en el Santiago Bernabéu en la ida de las semifinales de la Liga de Campeones. Momentos en los que la adrenalina se impone. En los que hasta el tímido Andrés Iniesta olvida su habitual compostura para increpar a Cristiano Ronaldo. Los piques de un duelo de alto voltaje que quedan en anécdotas para recordar cuando todos los protagonistas se enfundan la camiseta de la selección y pasan a ser compañeros.

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