Ir a versión clásica Ir a versión móvil

Aun perdonando este Madrid gana

  • Di María anotó el gol de la victoria del Madrid en Zagreb (0-1). Marcelo fue expulsado de forma injusta por el pésimo árbitro noruego. Los blancos ya lideran su grupo de clasificación tras el empate de Ajax y Lyon.
D.Zagreb 0-1 Real Madrid
David Jorquera - La Crónica David Jorquera - La Crónica

Nadie dijo que el camino a la Décima iba a ser sencillo. Es más, piedras del tipo Dinamo de Zagreb son muy comunes a la hora de iniciar un maratón tan exigente como la Champions. Y es que los croatas salieron al campo como si en vez de once jóvenes y casi desconocidos jugadores el Madrid tuviera enfrente al mejor Milán de la historia. A base de empuje y con una afición entregada, el Dinamo quiso demostrarle al Madrid que no le iba a regalar nada.

El Madrid recibió los pellizcos iniciales con cierta dosis de conformismo. Con el clásico ‘bueno, vale’. Le costó 10 minutos apaciguar los ánimos locales y bajar el balón al piso para empezar a familiarizarse con sus costuras. Poco a poco, los de Mourinho, que asistía desde la grada y con gorra al partido, iban empujando contra su portero al Dinamo. De hecho, Benzema tuvo la opción de cantar gol con un buen derechazo que se estrelló contra la parte alta del larguero.

Ficha Técnica

0. Dinamo de Zagreb: Kelava; Tomecak, Vida, Tonel, Ibáñez; Calello (Situm, min. 87), Badelj; Kovacic, Sammir, Leko; y Rukabina (Bekiraj, min. 75).

1. Real Madrid: Iker Casillas; Sergio Ramos, Pepe, Carvalho, Marcelo; Xabi Alonso, Coentrao; Di María (Lass, min. 77), Özil (Higuaín, min. 77), Cristiano; y Benzema (Arbeloa, min. 82).

Goles: 0-1. Min. 53. Di María, con la izquierda, clava el balón en la escuadra, tras un servicio de Marcelo.

Arbitro: Oddvar Moen (Noruega). Mostró cartulina amarilla a Leko (37'), Pokrivac (65'), del Dinamo. Expulsó a Marcelo por doble amonestación en el minuto 73.

Incidencias: Primer partido del grupo D de la Liga de Campeones. Maksimir Stadium. 37.168 espectadores. El Real Madrid vistió de rojo, un color que no vestía desde hacía 1973 en Odessa (Ucrania). José Mourinho vio el partido desde la tribuna al estar sancionado por la UEFA

El francés está de dulce. No sólo marcando. También jugando y asistiendo. Poco después de su encuentro con el larguero, inició una gran jugada personal que ni Di María, primero, y posteriormente Özil tras rechace del portero pudieron rubricar de la forma que merecía la arranca del francés, es decir, en gol. El arrimón del Madrid comenzaba a ser importante aunque no definitivo. De hecho, Rukavina se presentó delante de Casillas con instinto de asesino. Se quedó sólo en eso, en instinto, porque Iker no es de los que se tumban cuando tienen a un delantero cara a cara.

La lógica hacía pensar que el Madrid acabaría ganando. Por inercia, a pesar de que la puntería no fue la mejor virtud de los de Mourinho en la noche croata. El gol tenía que llegar y lo hizo. Una gran jugada colectiva entre Benzema y Marcelo acabó en los pies de Di María. El argentino, que no estuvo especialmente fino durante el partido, sí que supo resolver como mandaba la acción. Al primer toque y por la escuadra el fideo anotó el primer gol de los blancos en la Liga de Campeones 2011-12. Un gol de alivio.

A partir de ahí el Madrid se hizo fuerte. Con ventaja en el campo y también en el luminoso, parecía cuestión de tiempo que los de Mourinho engordaran su cuenta. Kelava, sin embargo, se empeñaba en rechazar todo lo que el Madrid intentaba cerca de su portería. Por arriba, por abajo, en blocaje o en despeje, el portero local se convertía en el héroe de los suyos.

Una actuación, la de Kelava, opuesta a la del colegiado del encuentro. El tal Oddvar Moen, posiblemente conocido en su casa, se la lió al Madrid expulsando rigurosísimamente a Marcelo con dos amarillas casi seguidas, la segunda por una caída del brasileño que el árbitro noruego entendió como piscinazo. Una expulsión que llegó después de que Leko se hinchara a repartir a diestro y siniestro durante todo el partido y se fuera a su casa con una única amarilla. Algo ilógico que no hace sino confirmar que el asalto a la Décima se tendrá que conseguir a base de sangre, sudor y lágrimas.

Player Video...

Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies.
OK | Más información