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Los tránsfugas del clásico

  • Desde Josep Sametier a Javier Saviola, pasando por Schuster, Luis Enrique, Figo, Laudrup, Ronaldo o Samuel Eto'o
Hasta 28 futbolistas han vestido las camisetas de Real Madrid y Barcelona
Felipe de Luis Felipe de Luis

La historia de los clásicos ha dejado escrita en sus páginas muchos episodios emocionantes. En unos enfrentamientos en los que se exalta la lealtad y la fidelidad a unos colores por encima de cualquier otro aspecto, siempre han destacado los jugadores que decidieron cruzar de acera. Amados y odiados a partes iguales, los tránsfugas futbolísticos han dotado de un color especial los enfrentamientos entre madridistas y culés.

Han vivido el clásico desde las dos orillas. Pueden presumir de haber vestido las dos camisetas más importantes del fútbol español y de saber lo que se siente al vivir el fútbol en su máximo esplendor en los dos puntos más relevantes del planeta. Han vivido desde las entrañas una y otra visión. Han sabido soportar la presión de volver a su antigua casa y de disfrutar el malvado placer de unirse al enemigo.

El pionero fue Josep Sametier, símbolo azulgrana que viajó a Chamartín en el año 1932. La directiva culé, acuciada por problemas económicos, se vio obligado a deshacerse de uno de los futbolistas más importantes del momento. A sus 30 años, Sametier, que ya había saboreado las mieles del éxito en la ciudad condal, volvió a demostra sus cualidades, esta vez con el blanco como color de su zamarra. Su importancia fue máxima, al anotar dos goles fundamentales ante sus ex compañeros, que le daban el título al Real Madrid.

En 1935, esta vez fue Mariano García de la Puerta quien recorría el camino inverso, aunque el gran trasiego de jugadores entre ambos clubes y por ende, la  máxima tensión no llegaría hasta bien entrada la década de los 80. En 1988 Bernd Schuster cambiaba las rayas granates y azules por el blanco, en un fichaje que se vio envuelto en la polémica. El alemán, alejado siempre de sentimentalismos, también jugó en el Atlético de Madrid, terminando así una rocambolesca trayectoria deportiva en España, que le sirvió para saborear los derbis desde cualquier prisma posible.

Otro caso sonado fue el de Luis Enrique, ahora entrenador de la Roma. Visiblemente enojado por la infravaloración a la que, según su punto de vista, se vio expuesta en el Bernabéu decidió coger el puente aéreo en 1996. Su resquemor nunca se apagó del todo y el futbolista se declaró en muchas ocasiones como acérrimo barcelonista.

Pero si un episodio despertó controversia, rencor y acentúo la rivalidad entre ambas entidades, ése fue el traspaso de Luis Figo al Real Madrid. El portugués, ídolo de mesas en la ciudad condal, no se pudo resistir a la tentación de unirse al proyecto de los ‘galácticos’ de Florentino Pérez. En el Camp Nou tuvo uno de los recibimientos más hostiles de la historia del fútbol español, con ‘cochinazo incluido’. Michael Laudrup había recorrido ese mismo camino años atrás, en 1994 y el Madrid pudo aprovechar los últimos coletazos de su elegante fútbol durante dos temporadas.

Otros nombres ilustres como Ronaldo Nazario de Lima o Samuel Eto’o también tuvieron la oportunidad de demostrar sus habilidades en Real Madrid y Barcelona, aunque con un paréntesis (el primero, en el Inter y el africano en el Mallorca). Algunos, como Alfonso Pérez o Celades, terminaron sus travesías más cerca del olvido que del éxito. Uno de esos casos fue el de Javier Saviola, el último tránsfuga hasta la fecha, que no cuajó en ninguna de las dos ciudades.

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