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Ramos volvió a superar un trago

  • El sevillano lamenta los hostiles recibimientos que tiene en el Pizjuán
El sevillano lamenta los hostiles recibimientos que tiene en el Pizjuán
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Mucha gente se toma el fútbol como algo que va más allá de lo que es, un simple deporte. Tanto, que son capaces de mostrarse hostiles para recibir a un jugador que antaño idolatraban y que creció y se formó en la cantera de su club. Como es el caso de Sergio Ramos, quien el pasado sábado vivió un nuevo capítulo de su vía crucis cada vez que juega en el Pizjuán.

Un partido más, el sevillano tuvo que soportar insultos y faltas de respeto en el estadio donde se dio a conocer. Una circunstancia que le duele al madridista, pues no entiende por qué le tienen que tratar así en su propia casa. Y es que una parte de la afición hispalense es incapaz de comprender que Sergio fichó por el Real Madrid para dar un paso hacia delante en su carrera, no para dejar tirado a su club desde pequeño.

La cuestión es que, después de siete años en el club blanco, no dejan de sucederse episodios como los del pasado sábado en el Pizjuán. Lejos de amainarse el ambiente hostil hacia el jugador se incrementa, lo que está impidiendo en las últimas temporadas que su familia acuda al estadio para verle en directo. Y eso que él sigue haciendo gala de su sevillismo y de su condición de andaluz cada vez que puede. Pero es insuficiente, porque por lo visto, el antimadridismo pesa más que el orgullo de tener a un paisano campeón del mundo y Europa.

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