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La Ley del Bernabéu 'mató' al Málaga

  • El Real Madrid remontó un 0-2 en una gran segunda parte de los de Mourinho (3-2). Khedira, Higuaín y Benzema, goleadores en la remontada.
Real Madrid 3-2 Málaga
David Jorquera - Santiago Bernabéu David Jorquera - Santiago Bernabéu

El Real Madrid mostró dos caras diametralmente opuestas en su victoria sobre el Málaga en el Bernabéu (3-2). Una primera fase nefasta, que terminó con dos goles de ventaja para los visitantes, dio paso a un segundo acto con ritmo e idas y vueltas constantes en el que primó la fuerza. El Bernabéu volvió a rugir como en las grandes ocasiones y, esta vez sí, fue el verdadero ganador de un partido que, no hay que olvidarlo, deja la eliminatoria muy abierta todavía para el partido en La Rosaleda.

Pocos o muy pocos cuando se celebró el sorteo de Copa advirtieron de los peligros que supone enfrentarse al Málaga. La posibilidad de ver un nuevo clásico en cuartos de final rellenó páginas de periódicos y minutos en radio y televisión. Sin embargo, la falta de respeto a un equipo como el malacitano, al que el Madrid había goleado hace pocas fechas, cierto, era de tener un criterio futbolístico cercano al nulo.

Pellegrini puso un equipo para jugar al fútbol y tener el balón. Las cualidades que más se le atragantan al Real Madrid de Mourinho. Si a ello se une que el balón parado no ha sido históricamente uno de los puntos fuertes del equipo blanco, entendemos que lo pasó en la primera parte del Bernabéu, en la que el Málaga se fue con un botín a su favor de dos goles. Dos cabezazos que llenaron de dudas a la defensa del Madrid.

Apenas habían pasado 10 minutos cuando Sergio Sánchez irrumpía de la nada para mandar a la red un testarazo que dejó petrificado a Casillas. Apenas se movió el portero. Un buen guantazo al mentón merengue. Una acción casi calcada a la que se produjo 19 minutos más tarde, con el cambio de actor, Demichelis por Sánchez, y de posición, primer palo en lugar de punto de penalti. Esta vez Iker se quedó con el molde en una mala salida. Otra bofetada, ésta más dolorosa si cabe al tratarse de una eliminatoria y lo que suponen los goles fuera de casa.

Del Madrid poco se podía decir. Cristiano lo intentaba, Callejón lo buscaba e Higuaín luchaba. Verbos que para lo que suele ser el Real Madrid se antojaban demasiado cortos. Tanto como que Caballero sólo tuvo que hacer una buena parada en 45 minutos, a tiro de Cristiano Ronaldo desde fuera del área. Ese fue el balance ofensivo del Madrid en un tiempo. Escaso.

Eso sí, hablar del Real Madrid y hacerlo del Santiago Bernabéu son palabras mayores. Puede que el equipo no esté jugando bien, pero ese plus que el estadio blanco da cuando ve entrega, lucha y garra no lo tiene ningún escenario en el mundo. Esta vez esa cólera le tocó sufrirla al Málaga como otrora lo hicieran equipos holandeses, alemanes o de nuestro propio país.

Ficha Técnica

Real Madrid 3: Casillas, Arbeloa (Özil 46’), Pepe, Albiol, Marcelo, Lass, Xabi Alonso, Callejón (Khedira 46’), Kaká (Benzema 46’), Cristiano Ronaldo y Higuaín

Málaga 2: Caballero, Sergio Sánchez, Mathijsen, Demichelis, Monreal, Apoño, Toulalán, Cazorla (Buonanotte 79’), Isco (Duda 65’), Seba y Van Nistelrooy (Rondón 60’)

Goles: 0-1 Sergio Sánchez (10’), 0-2 Demichelis (29’), 1-2 Khedira (68’), 2-2 Higuaín, 3-2 Benzema (78’)

Árbitro: Teixeira Vitienes. Amonestó a Marcelo, Higuaín, Sergio Sánchez, Pepe, Toulalan, Monreal, Xabi Alonso

Estadio: Santiago Bernabéu (80.000 espectadores)

Ya desde el arranque de la segunda parte se vio a un Madrid distinto. Y no sólo por el triple cambio que hizo Mourinho. Quitó de un plumazo a Kaká, Callejón y Arbeloa y dio entrada a Özil, Khedira y Lass. El equipo fue otro más que por los cambios, que también, por la actitud. Ahí el Madrid se comió al Málaga. Con empuje y garra, los blancos fueron aculando a los malacitanos de tal forma que el campo parecía volcado hacia la puerta de Caballero. El mejor ejemplo de lo que fue el Madrid en el segundo tiempo fue el tanto de Khedira. No le faltó calidad, pero le sobró energía. Tanto que se encontró de frente con el portero tras superar a media zaga visitante. Chutó con el alma y le salió bien. El olor a remontada sobresalía por la cocina del Bernabéu.

El Málaga ya tenía la mosca detrás de la oreja. No en vano, había pasado de dominar el balón y no escuchar una voz en el campo a todo lo contrario. No fue de oído sino de vista, el error garrafal  que tuvo Sergio Sánchez al intentar retrasar el balón a su portero. No se dio cuenta de que un discípulo adelantado de Raúl, Higuaín, merodeaba ese envío con sangre en los ojos. Dicho y hecho. El argentino dejó con el molde al portero y anotó a puerta vacía. Orgasmo blanco.

El empate dejaba más que contentos a los madridistas, después de remar río arriba. Sin embargo, la alegría no es total en Chamartín si los blancos no completan una remontada. Es ley de vida. Y es la ley del Bernabéu. Hasta en eso cumplió hoy el Madrid. El honor de darle colorido a la remontada fue Karim Benzema, que cruzó un balón al que no pudo llegar Caballero. La alegría fue total. Las dos caras de los blancos habían salido a pasear con la ventaja de que la buena fue la última que se vio.

Aun pudieron llegar más goles para los blancos. Sin embargo, el linier y la falta de puntería en determinados remates impidieron al Real Madrid hacer más grande la brecha. Antes de arrancar el partido un 3-2 se hubiera antojado corto, después del juego, el subidón de la gente con ese marcador es de campeonato. Si en La Rosaleda se ve la cara de la segunda parte del Madrid, no habrá dudas de quién pasará. Si se ve la de la primera, mucho cuidado, aunque Mourinho seguramente no permitirá que los roscones se impongan al buen fútbol.

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