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Muñiz, un culé hecho árbitro

  • El madridismo mirará con lupa al colegiado tras sus antecedentes y los lloros culés
El madridismo mirará con lupa al árbitro tras sus antecedentes y los lloros culés
Defensa Central Defensa Central

El Real Madrid recibe al FC Barcelona con la vista puesta en el colegiado, un Muñiz Fernández al que habrá que vigilar con lupa tras las lágrimas culés que amenazan con inundar las ramblas de la Ciudad Condal. El árbitro asturiano arbitrará su tercer clásico, el primero en Copa del Rey. En las dos anteriores, sendos empates a un gol fueron los resultados. Sin embargo, preocupa y mucho la tendencia del colegiado en los últimos tiempos, vista su actuación en los últimos partidos en los que ha dirigido a merengues y culés.

El asturiano debutó en la temporada 2000-2001 en Primera División, y apenas dos años después, en 2003, ya se encontraba dirigiendo su primer clásico en el Bernabéu. Ronaldo y Luis Enrique pusieron los goles de uno y otro bando, en un partido que los blancos acabarían con un hombre menos por expulsión de Míchel Salgado. Ya apuntaba maneras entonces el asturiano, y en su segundo clásico, la temporada pasada, volvió a mostrar sus cualidades al perdonar la roja a Dani Alves tras un penalti como una casa que sí señaló. Pena máxima para los blancos, pero ni una amarilla para el brasileño, que ya estaba amonestado. 2-0 en expulsiones para los blancos, entre otras cosas...

Su balance dirigiendo partidos al FC Barcelona es muy favorable a los culés, bastante más que arbitrando al Real Madrid, a pesar de que desde Can Barça tratan de vender que Muñiz es un colegiado que viene mejor a los blancos e incluso se inventen su presencia en partidos que dirigió otro. A los culés los ha arbitrado en 21 ocasiones, de las cuáles sólo una terminó con derrota. En el caso del Madrid, 29 partidos y cuatro derrotas. Esta temporada, ha dirigido a ambos conjuntos en dos oportunidades respectivamente, con victoria para Madrid y Barcelona en los dos casos.

Sin embargo, distinta al resto fue la conseguida por los azulgrana en Granada, donde Muñiz Fernández minó la moral de los andaluces a base de faltas, amonestaciones injustas, dos expulsiones y un fuera de juego inexistente que podría haber significado un empate de los granadinos. Por su parte, Alves e Isaac Cuenca se salvaron de la quema a pesar de merecerlo tanto o más que los dos expulsados del once de Fabri, que al término del encuentro se quejó amargamente del arbitraje. Es lo que nos ha tocado vivir. Favores continuos al Barcelona que en la previa del clásico parecen esfumarse. Esta noche habrá que tener mucho ojo a Muñiz Fernández. El que no llora no mama, y el Barcelona ha llorado como el que más, sabedor de lo que viene. Que nadie descarte el hurto.

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