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En Barcelona miran para otro lado

  • Ni los jugadores ni la prensa tienen el honor de reconocer los errores arbitrales
Ni los jugadores ni la prensa tienen el honor de reconocer los errores arbitrales
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Falsedad, hipocresía y poca vergüenza son algunos de los calificativos que se podrían hacer hoy tanto del árbitro Teixeira Vitienes, el jugador número doce del Barcelona ayer, como de la prensa culé y varios de los miembros de la plantilla azulgrana. Nadie ha tenido suficiente vergüenza para reconocer el perjuicio del colegiado cántabro para con el Real Madrid, e incluso se han atrevido a afirmar que fue el Barcelona el perjudicado. Un auténtico bochorno.

Es el caso de Gerard Piqué, uno de los que más tendría que callar después de haberse librado de la expulsión por un codazo a Pepe en los primeros compases del partido de ida. Cada vez que el catalán habla sube el pan y en esta ocasión no ha sido menos: "Creo que el árbitro se ha equivocado por los dos lados, ha intentado ser totalmente justo y si nombramos jugadas, la de Lass es expulsión y con uno menos toda la segunda parte el partido es distinto", aseguró el central, que olvida las duras entrada de Alves a Cristiano o que Messi también debió ser expulsado al filo del descanso, además de los dos penaltis que se comió el colegiado en la primera mitad.

Por otro lado, Pedro tampoco se quedó atrás y afirmó que "el árbitro estuvo bien en líneas generales". No estuvo mejor porque permitió al Madrid meter el miedo en el cuerpo de los culés, evidentemente... Otros miembros de la plantilla azulgrana como Daniel Alves o Xavi Hernández evitaron hablar de la actuación del colegiado, quizá conscientes de que no tenían por dónde defenderse. Por otro lado, la prensa culé (Sport Mundo Deportivo) no ha hecho en sus ediciones de hoy mención alguna a la labor arbitral ni en portada ni en sus ediciones web, salvo para tratar de dejar al Madrid como el malo por quejarse.

En ese sentido, se han podido leer titulares como "Casillas no sabe perder" o "Sergio Ramos vuelve a apuntar hacia los árbitros". No extraña que en la ciudad condal estén tan felices con el arbitraje de anoche, un arbitraje de los que demuestran que el Villarato ni mucho menos se ha terminado, por más que se hubiera relajado para acallar voces críticas en los últimos partidos. Cada vez que haya un apuro gordo, el Barcelona contará con el beneplácito de los árbitros, una verdad como un templo que hace que en Can Barça miren para otro lado...

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