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Cristiano acepta el reto del Madrid

  • El delantero sigue limando sus defectos para demostrar quién es el mejor
El delantero sigue limando sus defectos para demostrar quién es el mejor
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La simbiosis entre el Real Madrid y Cristiano Ronaldo lleva camino de hacer historia. El delantero portugués, lejos de estancarse, sigue mejorando sus credenciales, ganándose a la grada y creciendo como futbolista. Los que le calificaban como un delantero egoísta ya no tienen muchos argumentos para seguir atacando al luso, que está demostrando en lo que llevamos del año 2012 que es un futbolista nuevo, más comprometido y aún así igual de eficaz, tal y como refleja el diario ABC.

"Año nuevo vida nueva", suele decirse cada vez que arranca un nuevo año. Muchas veces dicha sentencia queda en el olvido pero no ha sido el caso de un Cristiano Ronaldo que se ha propuesto dejar su nombre escrito en el Olimpo de los dioses del planeta fútbol más aún tras el inicio de 2012. El delantero portugués ha aceptado el reto de Mourinho y del Real Madrid, que a base de hablar con él han logrado convencerle de cuál es la mejor manera de canalizar su rabia cuando recibe una patada o una provocación rival. CR7 ya no muestra sus enfados sobre el campo, sino que los utiliza para machacar a los contrarios.

No sólo a base de goles, sino a base de asistencias, juego en equipo, compañerismo... La labor psicológica que ha hecho el Real Madrid con el portugués es digna de admirar, al igual que lo es su respuesta. El punto de inflexión fueron los pitos de la grada del Bernabéu el día 3 de enero ante el Málaga en Copa del Rey. La afición le reclamó menos gesticulaciones e individualidades, y Cristiano no ha hecho otra cosa que satisfacer las peticiones del madridismo. El delantero ha entendido por fin cuál es el ideal de futbolista del Bernabéu, y que no basta con ser un jugador bestial para ganarse el cariño del respetable.

Para recibir la ovación del Bernabéu, para que éste caiga a sus pies, un futbolista debe ser capaz de hacer lo mejor sobre el terreno de juego. Pero además, debe ser capaz de dar la cara el día que las cosas no le salgan como espera, de dejarlo todo en el campo e intentarlo una y otra vez, de trabajar sin descanso aunque las luces enfoquen por un momento a otro. Cristiano lo ha entendido y ya no quiere hacerlo todo. Ha convertido ese egoísmo, ese ansia por brillar, en solidaridad con sus compañeros. Ahora da más asistencias, trabaja más, baja a defender, deja a sus compañeros lanzar faltas... Lo hace todo, pero de un modo muy distinto. Ahora es aún más especial, brilla y hace brillar al resto con una sonrisa, es un futbolista de otro planeta al servicio del mejor club del mundo.

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