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Cristiano abusó del Atlético

  • El portugués anotó un hat trick y fue el auténtico líder de un Madrid que volvió a ganar un nuevo derbi. El Barcelona se quedó con las ganas de recortar puntos al líder. Los blancos, mejor en la segunda parte.
Atlético de Madrid 1-4 Real Madrid
David Jorquera - La Crónica David Jorquera - La Crónica

El Real Madrid, liderado por un estelar Cristiano Ronaldo, se llevó el triunfo del Vicente Calderón de forma rotunda (1-4). Los tres goles de CR7 le valen para liderar el pichichi de la Liga. Los blancos siguen viendo al Barcelona por el retrovisor, a cuatro puntos.

Ya lo advirtió Mourinho hace algunos partidos, las rotaciones serían el pan nuestro de cada día para los encuentros posteriores. El derbi no iba a ser una excepción en la regla. Di María, Coentrao y Kaká se subieron al equipo inicial en el derbi. El primero por Higuaín, el segundo por Marcelo, aunque éste estaba tocado, y el tercer por Özil, al que se le vio fundido en el segundo tiempo ante el Valencia. Tres cambios de una tacada respecto al domingo. Eso es lo que se denomina en fútbol fondo de armario.

Bastaron sólo tres minutos de partido para que el Atlético pusiera encima de la mesa buena parte de sus cartas para el derbi. Presión asfixiante y agobio máximo a cada poseedor del balón, especialmente si el que lo portaba era Cristiano Ronaldo. 270 segundos transcurridos y el portugués ya había rodado por los suelos en tres ocasiones, y alguna más que Delgado Ferreiro se dejó en el tintero, inspirado tal vez por el arbitraje de Mateu Lahoz en la primera vuelta, en la que el Madrid fue cosido a patadas por los atléticos.

Eso sí, no había dominador claro. El Atlético se movía más por impulso que por fútbol, y el Madrid lo hacía a ráfagas, aunque con demasiado balón largo y falto de precisión. Por si esto fuera poco, la lluvia caída en la capital de España hizo del césped del Calderón que estuviera un punto por encima de la palabra rápido. Era exageradamente veloz, hasta el punto que más de un jugador se fue al suelo en alguna carrera. Hasta ahí tenía peligro el partido.

A pesar de que nadie ponía el bastón de mando en el partido, el Real Madrid sabe que cuenta con un as en la manga. Ese que puede marcar la diferencia en un día poco inspirado del equipo. Su nombre, Cristiano Ronaldo. El portugués encajó en la red del Atlético de Madrid un misil de falta directa desde cerca de 30 metros. Courtois se quedó apesadumbrado cuando vio salir el balón, si es que llegó a verlo porque hay dudas. Ese efecto que toma la bola cuando siente el pie de CR7 es igual de mortal que una hamburguesa en plena operación biquini. No fue a la cintura, sino al corazón la puñalada de Cristiano. El Madrid mandaba, no tanto en el juego, pero sí en lo más importante, el luminoso.

La segunda parte de los blancos fue bastante mejor que la primera. Mucho más ordenado, al Atlético se le complicaba más que en el primer acto las llegadas al marco de Casillas. Eso sí, en una de sus pocas aproximaciones la testa de Falcao se anticipaba a Ramos y Coentrao y nivelaba el marcador cuando el Madrid empezaba a llevar la voz cantante. En ese momento, el Calderón se vino arriba y más de uno se frotaba las manos pensando en que los locales aguantarían ese marcador. Ni unos ni otros se llevaron ese placer.

1 - Atlético de Madrid: Courtois; Juanfran, Perea, Godín, Filipe; Diego, Gabi, Tiago, Arda Turan (Koke, m. 77); Adrián y Falcao.

4 - Real Madrid: Iker Casillas; Arbeloa, Pepe, Sergio Ramos, Coentrao; Khedira, Xabi Alonso; Kaká (Ozil, m. 46), Cristiano Ronaldo, Di María (Callejón, m. 83); y Benzema (Higuaín, m. 70).

Goles: 0-1, m. 25: Cristiano Ronaldo, de falta directa. 1-1, m. 55: Falcao, de cabeza, a centro de Adrián desde la izquierda. 1-2, m. 69: Cristiano Ronaldo, de disparo lejano. 1-3, m. 81: Cristiano Ronaldo, de penalti. 1-4, m. 87: Callejón, a pase de Cristiano.

Árbitro: Delgado Ferreiro (C. Vasco). Amonestó al local Filipe Luis (m. 60) y a los visitantes Arbeloa (m. 34), Xabi Alonso (m. 57) y Di María (m. 77).

Incidencias: partido correspondiente a la trigésima tercera jornada de Liga en Primera División disputado en el estadio Vicente Calderón ante unos 54.000 espectadores. Lleno. Antes del inicio del partido, el equipo de balonmano del Atlético de Madrid ofreció el título de la Copa del Rey.

Y no lo hicieron porque Cristiano Ronaldo se echó al equipo a la espalda cuando más lo necesitaba. Partiendo desde la izquierda, bien flanqueado por un buen Coentrao en el lateral, CR7 copaba todo el peligro de los blancos en ataque. Tanta presencia de Cristiano en la ofensiva no podía terminar de otra forma que no fuera marcando un gol. Y qué golazo habría que decir. Un nuevo misil de los que tocan el cielo y bajan con nieve. La dirección era la red, y su encuentro mágico. Golazo de CR7 que Courtois volvió a oler, pero casi ni a verlo. El Madrid ponía distancia nuevamente, y esta vez sería la definitiva. Ya no habría más igualdad ni frote de manos por apretones en la cabeza por la Liga. Alguno se quedaría con las ganas. Especialmente después de que Godín cometiera un penalti tan tonto como evidente sobre un Higuaín que pedía socorro en un lateral del área. Fue tan claro que hasta Delgado Ferreiro, malo y permisivo con el juego brusco del Atlético, tuvo que pitarlo. Cristiano no vaciló en el golpeo y la volvió a clavar, dejando arrodillado a Courtois en su intento de detener el balón. Ahí fue la muerte definitiva para el Atlético, el hat trick de Cristiano. Nuevo pichichi de la Liga, por si alguno se pierde con sus números goleadores.

Con el Atlético hundido en su enésimo intento de doblegar a los blancos, el Madrid hizo más sangre con el hombre cumplidor, el jugador número 12 que cualquiera querría tener en su equipo, José Callejón. El canterano recibió una asistencia de Cristiano, sí otra vez CR7 presente en una jugada de gol, para superar al portero rojiblanco por debajo de las piernas y presumir de escudo en su celebración. Era el colofón a una gran noche. Cuatro goles al Atlético y cuatro puntos de ventaja sobre el Barcelona. Aunque algunos se empeñen en descuartizarle, el Madrid está vivo, y Cristiano no sólo colea, sino que también golea.

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